La Picota del Jerte —esa cereza sin rabito, de menor tamaño, crujiente y dulce— es un cultivo sostenible y familiar, que se trabaja en pequeñas explotaciones del privilegiado Valle del Jerte extremeño y que se ha ido transmitiendo, de generación en generación, desde hace más de dos siglos.

Unas picotas que disfrutamos cada año por estas fechas y que en el punto de venta podemos distinguir porque vienen identificadas con el logotipo de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, el sello de calidad de la entidad o contraetiqueta azul, y el logotipo europeo de denominaciones de origen, de color rojo y amarillo.

Historias Picota del Jerte

Y este año, agricultores, responsables de empresas comercializadoras, productores de cultivo ecológico, mujeres implicadas en la producción y promoción de la cereza y entes locales de turismo han querido contar la historia de esta fruta única a través de una campaña denominada Historias Picota del Jerte (#historiaspicotadeljerte), una serie de cinco vídeos que tienen como protagonistas a quienes hacen posible que cada mes de junio este producto único llegue, no solo a los consumidores españoles sino, cada vez más, a nuestros vecinos europeos: Reino Unido y Alemania, entre otros.

Historias de la Picota del Jerte contadas en cinco capítulos que hablan de un cultivo familiar que desde hace más de doscientos años se cultiva en pequeñas explotaciones asentadas en bancales en las montañas de la comarca y en las zonas próximas de La Vera y El Ambroz, de una incipiente producción ecológica que está sustituyendo, con mucho cuidado y mimo, a las explotaciones tradicionales, de la Picota del Jerte como la única picota con Denominación de Origen y la garantía que ello supone para el consumidor, de ellas, las mujeres que cada temporada trabajan en el cultivo, envasado y promoción de esta fruta y, finalmente —este capítulo está pendiente de emisión—, de un privilegiado producto de la tierra que cada año se inicia con el bello espectáculo de la floración y finaliza con la recogida y comercialización.

Picota, la cereza sin rabito

Aunque existe una época del año en la que los dos productos coinciden en el mercado, una primera diferencia entre las cerezas y las picotas es la temporada. La picota del Jerte es una cereza tardía, que madura al sol durante más tiempo. Llega al mercado en junio y la temporada puede prolongarse hasta mediados de julio.

Las otras dos grandes diferencias son el tamaño y el pedúnculo. Las cerezas tienen un tamaño mayor, suelen tener un color rojo más vivo y aparecen en el punto de venta con el rabito que, en el caso de la picota del Jerte, se queda en el árbol durante la recolección y por eso esta fruta llega al mercado sin pedúnculo, pero con el orificio que conecta fruto y rabito perfectamente sellado.

Con Denominación de Origen

La auténtica Reina de las cerezas

La auténtica Reina de las cerezas

La Picota del Jerte es la única picota con Denominación de Origen y se identifica por su sello de calidad. Esta diferenciación es muy importante porque determina el origen y calidad del producto frente a posibles ‘falsificaciones’.

Y es que es habitual ver en los puntos de venta cerezas desrabadas de forma manual, que se conocen genéricamente como picotas. Pero lo cierto es que el desrabado manual deteriora el producto, ya que, a diferencia de lo que ocurre con la picota del Jerte, el agujerito de la fruta no cicatriza y el jugo se escapa con facilidad, permitiendo también la entrada de gérmenes y elementos contaminantes al interior de la fruta.

Precisamente para evitar este tipo de fraudes en el punto de venta, este año el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cereza del Jerte ha incrementado los controles de calidad.

Resumen
Historias de la Picota del Jerte, de su tierra y su gente
Título
Historias de la Picota del Jerte, de su tierra y su gente
Descripción
La Picota del Jerte —esa cereza sin rabito, de menor tamaño, crujiente y dulce— es un cultivo sostenible y familiar, que se trabaja en pequeñas explotaciones del privilegiado Valle del Jerte extremeño, generación tras generación.
Autor