Desde el pasado 1 de octubre, la legislación británica prohíbe la presencia de máquinas expendedoras de cigarrillos en los locales de hostelería en todo el Reino Unido. La ley, ampliamente discutida durante los últimos meses en todos los foros, tanto políticos como civiles, prohíbe no solo la venta en máquinas expendedoras en los grandes comercios, […]

Desde el pasado 1 de octubre, la legislación británica prohíbe la presencia de máquinas expendedoras de cigarrillos en los locales de hostelería en todo el Reino Unido.

La ley, ampliamente discutida durante los últimos meses en todos los foros, tanto políticos como civiles, prohíbe no solo la venta en máquinas expendedoras en los grandes comercios, sino también el simple hecho de exhibir públicamente las cajetillas de tabaco y sus derivados.

En el territorio del Reino Unido, la prohibición de fumar en lugares públicos y centros de trabajo entró en vigor por primera vez en Irlanda en 2004, extendiéndose posteriormente a Escocia en 2006, Gales en abril de 2007 y finalmente Inglaterra a mediados de ese mismo año.

El tabaco, fuera de la vista del público

A partir de ahora y con el objetivo de disuadir y controlar el hábito especialmente en adolescentes y embarazadas, los cigarrillos y productos relacionados deberán guardarse en un lugar fuera de la vista de los clientes, detrás del mostrador,  de momento en los grandes comercios y, a partir del 2013, también en los quioscos y tiendas pequeñas.

Con esta nueva medida, el Gobierno británico confía reducir la tasa de fumadores del actual porcentaje del  21,2 de la población, hasta un 18,5 % antes de finales de 2015. Según un estudio hecho público por la BBC, el 10 por ciento de los fumadores habituales con edades comprendidas entre 11 y 15 años compran sus cigarrillos en máquinas expendedoras, frente al escasamente uno por ciento del resto de los fumadores de edades adultas.

Multas cercanas a los 3.000 euros

Los establecimientos que incumplan la nueva norma -entre los que naturalmente se encuentran especialmente afectados los de hostelería- podrán ser sancionados con multas de 2.500 libras (alrededor de 2.875 euros), aunque en el caso del País de Gales, la entrada en vigor se ha retrasado hasta el 1 de febrero del próximo año 2012.

Además, el gobierno británico está decidido a fomentar una polémica encuesta pública antes de que acabe este año, con el objetivo de consultar a los ciudadanos si considerarían adecuado obligar a los fabricantes a envasar los cigarrillos en paquetes anónimos, sin marca comercial, un producto por el que los fumadores están pagando actualmente una media de 7 libras (8 euros) por cajetilla.

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