En 1987 se presentó en FITUR el primer orujo legal del Valle de Liébana (Cantabria), y uno de los primeros de España, el Orujo de Los Picos, elaborado ya de acuerdo con las exigencias de normas sanitarias y de transparencia fiscal que por entonces se exigió al sector.

Y es que, cuando en 1986 a la lebaniega Carmen Gómez le explicaron el riesgo que corría el orujo de su comarca, decidió crear su propia empresa y así, a través de ella poder realizar la destilación de los orujos en las alquitaras de cobre fijas, de acuerdo con las exigencias de normas sanitarias y de transparencia fiscal en que se encontró el sector.

Desde entonces y hasta la actualidad Orujo de Liébana SA ha mantenido la tradición en los procesos de destilación, seleccionando cuidadosamente las materias primas empleadas, lo que le ha permitido obtener un alto nivel de calidad.

Vuelta a los orígenes en el siglo XXI

Y es la tercera generación de esta familia orujera del Valle de Liébana, Isabel García, quien ahora presenta su proyecto más personal, Justina de Liébana, una vuelta a los orígenes en el siglo XXI elaborando el aguardiente de orujo de manera tradicional, pero enfocando su producto al mundo gourmet y de la coctelerí, un orujo gourmet. Justina era la abuela de Isabel, y es a ella a quien rinde homenaje con una línea de productos innovadores con una imagen sencilla, diferente y muy atractiva.

ORULISA, la empresa de Isabel, mantiene la artesanía en la elaboración, y ha creado una marca en la que conviven los licores que siempre ha comercializado, como el licor de miel, de té o las deliciosas cremas de orujo o café, con los de producción ecológica, con materia prima certificada y totalmente innovadores en el mercado del destilado.

Gracias al trabajo con productores locales y agricultura sostenible, Justina de Liébana presenta un aguardiente de orujo y licores ecológicos reconocidos por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica (CRAE), y unos espirituosos completamente naturales libres de tóxicos, sin más aditivos que los que la naturaleza proporciona a la tierra en la que crecen las cepas.

Mayor calidad, menor graduación

Este desarrollo natural de la uva y su posterior destilación en alquitara dan como fruto un aguardiente de orujo limpio y cristalino, más suave que el habitual al tener menor graduación, lo que permite dar el paso hacia el mundo de la coctelería: con la base del licor de limón se elabora un delicioso Caipirujo, con el licor de arándano se obtiene un fresco Justipolitan, y para los más valientes en el trago, un Justina Sunrise elaborado con el propio aguardiente.

Unos productos que en este comienzo de año de 2016 ya ha recibido varios premios internacionales, como en los ‘Wine & Spirits Awards’ en dos modalidades: Medalla de Oro al aguardiente de Orujo Ecológico —al que se presentaron bodegas de más de cien países—y Medalla de Plata al Licor de Té, o en los ‘Great Taste’ donde obtuvieron 2 Estrellas al Licor de Té y 1 Estrella al Licor de Miel.

Justina de Liébana es un proyecto personal y sentimental en todos los sentidos: es el homenaje a las raíces de la familia, a una manera casi extinta de cultivar la tierra. Un agradecimiento por lo que ésta nos depara. Una conciencia de cuidado del entorno, de colaboración entre los pequeños agricultores locales a los que comprar la miel o los arándanos. Incluso en su packaging hay conciencia social, y por eso el producto viene acompañado de bolsas y alpargatas que han sido elaboradas en Manipulados Solidarios, uno de los proyectos de la Cocina Económica de Santander, con quien ORULISA comenzó a colaborar el año pasado. Justina decía que había que “devolver a la tierra todo lo que la tierra te da” y, para su nieta, Isabel, ésta es la manera de devolver el agradecimiento.

Resumen
Título
Nueva línea de orujo gourmet… y de Liébana
Descripción
Justina de Liébana, una vuelta a los orígenes en el siglo XXI elaborando el aguardiente de orujo de manera tradicional, pero enfocando su producto al mundo gourmet y de la coctelería.
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