Un estudio llevado a cabo conjuntamente por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Catalán del Corcho (Icsuro) concluye que la industria del corcho, en sus procesos de producción, retiene más CO2 del que emite. La investigación ha puesto de manifiesto que globalmente, un tapón de corcho contribuye a fijar 234 g de […]

Un estudio llevado a cabo conjuntamente por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Catalán del Corcho (Icsuro) concluye que la industria del corcho, en sus procesos de producción, retiene más CO2 del que emite.

La investigación ha puesto de manifiesto que globalmente, un tapón de corcho contribuye a fijar 234 g de CO2, por lo que se ha calculado que las bodegas que utilicen tapón de corcho pueden reducir entre un 18 y un 40% del balance de CO2 de sus botellas. Así, pues, aparte de ser técnicamente el mejor cierre, el tapón de corcho es la mejor opción sostenible para las bodegas.

El estudio se ha realizado a través de la herramienta del análisis del ciclo de vida (ACV) y sobre la base de tres grupos de trabajo: tapones para vino tranquilo, tapones para cava/champagne y fincas forestales, en las cuales se ha medido el impacto de la huella ecológica del corcho desde el bosque a la bodega.

Compromiso con el Protocolo de Kioto

A partir de los resultados de este estudio, se ha calculado también que el sector corchero catalán está contribuyendo a mitigar el cambio climático en un 2,5%, según el compromiso de la Generalitat de Catalunya basado en el Protocolo de Kioto.

Con este proyecto, la industria del corcho es la primera del estado que ha medido su huella de carbono a nivel de sector. La presentación pública del estudio tuvo lugar en el marco de la Feria Alimentaria, en el Salón Intervin, durante las jornadas Taste & Flavours.

El Consejero de Agricultura, presente en el acto, expresó su apoyo institucional al sector corchero catalán y exaltó el tapón de corcho en términos de calidad, seguridad alimentaria y gran valor ambiental.