El sector vitivinícola español lleva ya unos años arrastrando varias campañas complicadas, especialmente en determinadas zonas geográficas concretas.
Así lo explican desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, que han reclamado al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que reconsidere su postura al respecto del arranque social de viñedo, ya que es una demanda del sector y que podría ser una alternativa a muchos viticultores de toda España.
“Son muchos los motivos para esta circunstancia que, no lo olvidemos, no es sencilla para ningún agricultor”, explica Alejandro García-Gasco Alcalde, responsable de Vino de UPA, quien ha insistido en que se solicitó tanto en Bruselas, como al Ministerio de Agricultura y a diferentes Consejerías de Agricultura, añadiendo que “son muchas las voces del sector que lo están pidiendo, no por ganas, no porque sí; sino porque hay una crisis real en el sector. Es la única salida que ven algunos viticultores profesionales».
Los motivos para un arranque social de viñedos
La situación de los viticultores para solicitar esta medida de arranque social deriva de diversos factores, entre otros los efectos de la climatología sobre muchas regiones, unos efectos que, en casos como el sureste español, han provocado la muerte de la planta. Por otra parte, la crisis de consumo en términos generales, a la que se une el parón de precios por parte de la industria. “Hay que tener en cuenta que los viticultores tenemos un producto perecedero, con lo que, al vendimiar, tenemos que aceptar el precio que nos den. No podemos esperar. Y con eso juegan algunos industriales. Puedo decir que somos el único sector que, cuando vende un producto, no sabe el precio al que lo va a hacer”, asegura Alejandro García-Gasco.
Por ello, desde UPA piensan que el arranque social sería una alivio temporal subvencionado y de carácter social, siempre con fondos extraordinarios para una medida que se considera extraordinaria, unas ayudas extraordinarias que deberían acompañarse de una paralización de cualquier tipo de plantaciones de viñedo a través de autorizaciones, para que las parcelas que se acojan al arranque social de viñedo no puedan volver a sembrarse en el futuro, ni obtener un beneficio aparte de la ayuda.


