El chef español Andrés Torres ha sido el ganador del Basque Culinary World Prize 2024 por su labor desde la ONG Global Humanitaria en favor de la seguridad alimentaria en diez países y su intervención desde la gastronomía en diferentes situaciones de crisis a nivel global, así como por la creación de Casa Nova, un restaurante que, basado en prácticas sostenibles, demuestra que otra mirada a la gastronomía es posible.
Un galardón otorgado anualmente por Basque Culinary Center y el Gobierno Vasco a cocineras y cocineros de todo el mundo que destacan especialmente por sus iniciativas transformadoras. La ganadora de la pasada edición 2023 fue la chef turca Ebru Baybara.
Andrés Torres, Basque Culinary World Prize 2024
Sobre el ganador de este año, el jurado del premio ha destacado: “Cocina, sostenibilidad, ayuda humanitaria, y periodismo de guerra se reúnen en la figura multifacética de Andrés Torres, al frente de dos proyectos interconectados: es fundador y presidente de la ONG Global Humanitaria, dedicada a luchar por la seguridad alimentaria y los derechos de la infancia en diez países, con más de 200 comedores escolares, y a realizar intervenciones de emergencia en zonas de guerra y catástrofes, a través de las que facilita el acceso a alimentos, agua, higiene, salud, refugio y educación básica; es también chef y propietario del restaurante Casa Nova, en el Penedés, ejemplo de cómo trabajar de verdad la sostenibilidad y la autosuficiencia que le ha valido una Estrella Verde Michelin. Parte de sus beneficios sirven para financiar Global Humanitaria y algunas de sus prácticas de cocina sostenible y de sus elaboraciones se basan en los conocimientos adquiridos en las comunidades en las que la ONG está implantada.”.
El premio tiene una dotación económica de 100 000 euros, que debe ser destinada a un proyecto elegido por el ganador.
Menciones especiales
Este año, además, el jurado ha otorgado dos menciones especiales a:
Gisela Medina (Argentina) por poner en valor desde la localidad de Mburucuyá, en la provincia de Corrientes (Argentina), la cocina ancestral de su región, la correntina, durante mucho tiempo minusvalorada, y contribuir a través de ella al desarrollo y el empleo en la zona.
Ángel León (España) por explorar las posibilidades del océano como despensa gastronómica al visibilizar el potencial de aplicaciones gastronómicas inexploradas desde la innovación y sostenibilidad.


