Unos restos arqueológicos muestran el que podría ser el ejemplo más antiguo de cultivo de olivos fuera de su área de distribución natural, unos olivares trabajados desde hace siete mil años en el Valle del Jordán, a unos 32 kilómetros al sur del Mar de Galilea, en el actual estado de Israel.

Así lo recoge la publicación especializada estadounidense Olive Oil Times en un artículo firmado por Paolo DeAndreis, en referencia a una investigación arqueológica llevada a cabo en los antiguos asentamientos y sus restos en una zona conocida como Tel Tsaf, descubriendo que en esa época existía una próspera y floreciente sociedad dedicada al cultivo de trigo, cebada y aceitunas.

Antiguos olivos en el Valle del Jordán

Según los arqueólogos que han trabajado en esta investigación, que ha sido publicada por Scientific Report, se trata de uno de los primeros ejemplos de cultivo humano de aceitunas: “Podemos decir que es la primera evidencia conocida de que se cultivan aceitunas fuera de su área de distribución natural», comenta Dafna Langgout, del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv y coautora del estudio.

Entre cientos de muestras de madera carbonizada recogidas en el yacimiento, los arqueólogos identificaron muchos restos de olivos. Y, aunque las semillas y los frutos encontrados en un lugar concreto pueden proceder de otras regiones, se cree que la recuperación de los restos de madera significa que la planta debió de crecer en las cercanías. «De manera reveladora, el Valle del Jordán central se encuentra fuera del área de distribución natural de los olivos silvestres. En consecuencia, la recuperación de restos de madera de olivo carbonizada en Tel Tsaf proporciona una fuerte evidencia de huertos de olivos cerca del sitio. Algunos restos de carbón de aceituna, así como algunos huesos de aceituna, también fueron reportados en estudios anteriores», explican en el estudio publicado.

En las regiones geográficas vecinas, los olivos silvestres solían prosperar junto con muchas otras especies como robles, tamariscos, acacias blancas y pistachos. En Tel Tsaf, sin embargo, los olivos fueron importados por la población local, un fenómeno que también demuestra que el conocimiento de la plantación de olivos estaba ya establecido. El estudio se centra en las pruebas arqueológicas y botánicas, que sugieren que el cultivo del olivo comenzó en el norte de Israel —costa del Carmelo y Galilea— hace casi ocho mil años.

“Unos siglos más tarde, a principios del período Calcolítico Medio, los pobladores de Tel Tsaf se dedicaron al cultivo del olivo en toda regla. Para lograr este cambio geográfico debe haber ocurrido una transferencia tanto de conocimiento como de material genético del olivo desde el norte de Israel al valle central del Jordán», explican los investigadores, añadiendo que han encontrado claras evidencias de que la población local estaba profundamente involucrada en la agricultura y que habían construido grandes estructuras para almacenar alimentos, principalmente cereales, de modo que cada edificio de los asentamientos tenía de cuatro a cinco silos redondos, con una capacidad de almacenamiento de 20 a 30 toneladas.

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Descubierto en el Valle del Jordán uno de los cultivos de olivos más antiguos
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Descubierto en el Valle del Jordán uno de los cultivos de olivos más antiguos
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Unos restos arqueológicos muestran el que podría ser el ejemplo más antiguo de cultivo de olivos fuera de su área de distribución natural, unos olivares trabajados desde hace siete mil años en el Valle del Jordán, a unos 32 kilómetros al sur del Mar de Galilea, en el actual estado de Israel.
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