El Rumford está popularmente considerado como un postre típicamente noruego, pero sin embargo sus orígenes no se encuentran en ninguna cocina sino en la realización de un experimento científico cuyo responsable no es ningún noruego, sino un físico norteamericano. Una curiosa y rocambolesca historia que comienza en 1804, cuando el físico americano Benjamin Thomson, de […]
El Rumford está popularmente considerado como un postre típicamente noruego, pero sin embargo sus orígenes no se encuentran en ninguna cocina sino en la realización de un experimento científico cuyo responsable no es ningún noruego, sino un físico norteamericano.
Una curiosa y rocambolesca historia que comienza en 1804, cuando el físico americano Benjamin Thomson, de Rumford, Massachusetts (1753-1814) quiso demostrar su principio de inconductibilidad de la clara de huevo batida. Para ello se le ocurrió rellenar de helado una simple tortilla y a continuación flambearla con ron. Una vez demostrada la teoría científica, puesto que el helado no llegó a calentarse, Rumford aprovechó también el descubrimiento gastronómico, bautizándolo como “Tortilla Noruega”, al parecer en honor al imperturbable hielo contenido en ella.
Idas, venidas y cambios de nombre
Este plato, que con los años y la aportación imaginativa de los consumidores estadounidenses fue tomando también el nombre más cercano a ellos de “Tortilla Alaska”, logró llegar hasta París en 1867, con motivo de la celebración de la Exposición Universal, donde parece ser que entusiasmó a la delegación china, provocando rumores de que la receta había sido traída por los propios chinos e intercambiada con los chefs del Gran Hotel, donde había sido servida.
Fue ya unos años después, en 1895, cuando el chef del Hotel de París en Montecarlo, Jean Giroix, logró poner de moda y popularizar la receta, no sin antes haber cambiado la fórmula original por un helado de merengue sobre una pasta de bizcocho “borracha” de licor de kirsch, a la que añadió frutas confitadas y flambeando todo ello con ron o brandy.
Eso sí, finalmente el plato acabó siendo conocido como “Rumford”.

