Las perturbaciones climáticas, el estrés hídrico, las limitaciones de recursos y la volatilidad geopolítica están aumentando la presión sobre las operaciones comerciales, las cadenas de suministro y el crecimiento empresarial.
Según la última edición del informe A World in Balance: The resilience reset, elaborado por el Capgemini Research Institute —think tank de la consultora global Capgemini—, las organizaciones están respondiendo mediante un mayor énfasis en la adaptación climática y la resiliencia operativa, su capacidad para anticiparse a las perturbaciones que puedan afectar a sus operaciones, cadenas de suministro, recursos y mercados, adaptarse a ellas y resistirlas.
La adaptación climática de las empresas
Además, casi dos tercios de las organizaciones afirman utilizar la IA para impulsar su agenda de sostenibilidad. Sin embargo, el estudio también revela una brecha cada vez mayor entre la ambición y la ejecución, a medida que más organizaciones se retrasan en sus compromisos de cero emisiones netas y luchan por medir los impactos relacionados tanto con el clima como con la IA. Las estrategias de sostenibilidad se centran cada vez más en la resiliencia, la continuidad de negocio y el acceso a recursos críticos.
De hecho, casi nueve de cada diez organizaciones afirman que los eventos climáticos han perturbado sus cadenas de suministro, y el 68 % de los directivos señala que, en respuesta, su organización prioriza activamente la adaptación climática (frente al 56 % en 2025).
Pero la manera en que los líderes empresariales perciben la sostenibilidad está evolucionando: va más allá de la presentación de informes y el cumplimiento normativo para ser observada cada vez más a través del prisma de resultados empresariales medibles, resiliencia, continuidad operativa y acceso a recursos críticos. Casi dos tercios de los directivos identifican la seguridad energética y de recursos críticos como un factor clave de la inversión en sostenibilidad. Más de siete de cada diez afirman que garantizar el acceso a recursos clave, incluyendo energía, agua y materiales, tiene ahora mayor influencia en la toma de decisiones de sostenibilidad que los propios objetivos de reducción de emisiones.
Esta transición también está reconfigurando las prioridades estratégicas de las organizaciones: más de tres cuartas partes de los directivos afirman que su compañía está acelerando los esfuerzos para integrar la resiliencia energética y de recursos en sus estrategias comerciales y de sostenibilidad. Junto a la seguridad energética, los riesgos vinculados al agua constituyen una preocupación creciente: el 61% de los directivos cree que la escasez de agua representará una limitación mayor para el crecimiento empresarial que la disponibilidad de energía en los próximos cinco años.
Aunque la concienciación sobre estos riesgos va en aumento, la preparación operativa sigue siendo desigual. Solo el 15 % de las organizaciones ha cuantificado plenamente el impacto financiero de las perturbaciones climáticas, y poco más de uno de cada cuatro directivos afirma que su entidad ha evaluado los riesgos climáticos a lo largo de su cadena de valor ampliada o ha desplegado herramientas y plataformas de analítica de riesgo climático. No obstante, existen indicios de maduración en las capacidades de adaptación: la proporción de directivos que consideran que su organización no está suficientemente preparada para los impactos climáticos ha descendido del 54 % en 2025 al 44 % en 2026.
El informe completo de esta quinta edición de A World in Balance: The resilience reset puede consultarse aquí.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
Los episodios meteorológicos extremos y la volatilidad geopolítica están impulsando a las empresas a priorizar la adaptación climática y la resiliencia operativa, según un informe del Capgemini Research Institute. La gran mayoría de las organizaciones reporta perturbaciones en sus cadenas de suministro, lo que ha llevado al 68 % de los directivos a priorizar proactivamente la continuidad del negocio y el acceso a recursos críticos como la energía y el agua. Aunque casi dos tercios emplean la IA para la sostenibilidad, existe una brecha creciente en el cumplimiento de los objetivos de cero emisiones netas.



