El papel de las Islas Canarias como punto de encuentro intercontinental se refleja en muchos de sus productos alimentarios y queda patente en una gran variedad de manifestaciones culturales. Como es el caso de la ‘papa bonita’, una variedad que llegó desde América en el siglo XVII y que actualmente puede considerarse como un verdadero […]
El papel de las Islas Canarias como punto de encuentro intercontinental se refleja en muchos de sus productos alimentarios y queda patente en una gran variedad de manifestaciones culturales. Como es el caso de la ‘papa bonita’, una variedad que llegó desde América en el siglo XVII y que actualmente puede considerarse como un verdadero tesoro gastronómico, un baluarte de la cultura andina que ha conformado la idiosincrasia agrícola de Tenerife a través de la fusión de distintos continentes.
El Ayuntamiento de Los Realejos, con la colaboración de Turismo de Tenerife a través del Club de producto Saborea Tenerife, ha organizado las ‘Jornadas de la papa bonita’, una muestra gastronómica que comenzó la pasada semana y tendrá lugar hasta el próximo 5 de agosto, en la que los 17 restaurantes participantes ofrecerán en sus menús recetas vinculadas a la histórica papa bonita.
La vinculación ancestral de la papa bonita a los mojos canarios y a la habilidad de personas que han sabido sacarle multitud de posibilidades sensitivas, hacen de este tubérculo un producto especial, muy arraigado a las señas de identidad local y un recurso gastronómico de amplia proyección.
La siega tradicional
Paralelamente se desarrollan iniciativas para conocer mejor este producto, con catas comentadas, taller sobre variedades y otras de carácter lúdico como una “papada tradicional”. El colofón de la muestra lo pondrá la ‘siega tradicional’, una demostración de las tareas agrícolas artesanales del mundo del cereal en las partes altas de la banda norte tinerfeña.
El cereal, tan vinculado a la papa, ha servido como producto básico en la rotación de los cultivos. Se trata de un sistema natural de oxigenación y protección del suelo agrícola que los agricultores tinerfeños han sabido aprovechar al máximo, diseñando bancales de secano que visten el territorio de colores cambiantes y sugerentes lo largo del ciclo agrícola anual. La siega de Icod el Alto para clausurar la muestra gastronómica es el final perfecto para un homenaje más que merecido que el municipio de Los Realejos ofrece a la papa bonita, un tesoro agrícola antiguo y en continua proyección.
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