La localidad castellano-manchega de Tomelloso, en Ciudad Real, se encuentra entre los principales productores mundiales de alcohol de origen vínico, una actividad con siglos de tradición que ha ido transformando la arquitectura de la ciudad gracias a un original y curioso sello propio, sus chimeneas vínicolas.

Una serie de grandes monolitos de ladrillo que decoran el paisaje urbano de la ciudad, y que eran levantadas junto a las torres de destilación para dar salida al humo de las grandes calderas que, mediante la combustión de leña o carbón, proporcionaban la temperatura adecuada para el funcionamiento del serpentín de destilación de las antiguas alcoholeras. Gracias a su tamaño —algunas llegaban a alcanzar los 45 metros de altura— ejercían la aspiración sin necesidad de recurrir a ventiladores o cualquier otra ayuda mecánica, a la vez que elevaban el humo hasta una altura suficiente para que no volviera a descender y ennegreciera el suelo.

Las chimeneas y su importancia estética

Una evidencia de la importancia estética que llegaron a tener estas chimeneas es que la edificación de las que superaran los 20 metros se reservaba a maestros altamente especializados, ya que, aparte de su función, eran los elementos más emblemáticos y llamativos de la destilería.

Aunque la vid se comenzó a introducir entre los cultivos de Tomelloso a mediados del siglo XVIII, la época de mayor apogeo fue durante el último cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX, un periodo en que se convirtió prácticamente en un monocultivo. De hecho, los años 50 del pasado siglo se podían contar en la localidad más de cien destilerías, de las que actualmente se conservan diecinueve de las denominadas grandes —de más de 20 metros— y diecisiete pequeñas, menores de esta altura.

Dentro de la tradición vinícola de la localidad, aparte de las chimeneas figuran también las cuevas que se habilitaron antiguamente para cumplir las grandes necesidades de elaboración y almacenamiento de vino con unas condiciones excepcionales de luz, humedad y temperatura, de las que en la época de mayor esplendor llegaron a existir unas cuatro mil, de las que hoy en día se mantienen alrededor de seiscientas, y aproximadamente cincuenta de ellas son visitables.

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Las chimeneas de Tomelloso, una arquitectura vinícola única
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Las chimeneas de Tomelloso, una arquitectura vinícola única
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Tomelloso, en Ciudad Real, se encuentra entre los principales productores mundiales de alcohol de origen vínico, una actividad con siglos de tradición que ha ido transformando la arquitectura de la ciudad gracias a un original y curioso sello propio, sus chimeneas vinícolas.
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