El sector porcino español ha querido adelantarse a los retos de futuro que se derivarán de un nuevo escenario de mercado, que estará definidos por el cambio de tendencia y caída en el consumo que ya se apunta en los últimos años.
Y para ello, la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (Interporc), junto con la consultora internacional Deloitte —autores del informe Future of Food: Proteína animal, retos y oportunidades para el sector cárnico español— han elaborado un Plan Estratégico Sector Porcino, en el que se definen ocho líneas fundamentales con las que abordar los retos de futuro que se presentan.
“El documento pretende ser una hoja de ruta que mitigue los impactos a los que se enfrenta el sector y nos prepare para competir en el nuevo escenario que se avecina, que viene marcado por el cambio de tendencia experimentado en el año 2022, tras un período de crecimiento sostenido durante la última década (+4 % anual entre 2010-21). En el último año asistimos a un importante aumento de los costes de producción y el consiguiente descenso de la producción, derivados, entre otras cuestiones, de la guerra en Ucrania y las consecuentes dificultades en el comercio internacional o el suministro de materias primas, pero también nos enfrentamos a dos grandes retos: las nuevas exigencias regulatorias en materia de bienestar animal y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero; y el aumento de la intensidad competitiva mundial de otros mercados exportadores”, explica Alberto Herranz, director de la Interprofesional, Interporc.
Los planes de futuro del sector porcino
El plan presentado busca una transformación del sector para alcanzar su aspiración estratégica de converger hacia un modelo de sostenibilidad, resiliencia, competitividad e innovación que lo mantenga como referente mundial y el principal sostén de la soberanía alimentaria europea, basado en ocho líneas estratégicas:
- Potenciar la imagen y la reputación del sector.
- Fortalecer las políticas de bioseguridad.
- Impulsar el desarrollo de productos y de mercados de alto valor.
- Transformar la configuración de la cadena de valor hacia un modelo más competitivo, sostenible y resiliente.
- Atraer, desarrollar y retener el talento necesario.
- Activar la inversión en I+D+i en sostenibilidad y producto.
- Potenciar la economía circular en toda la cadena de valor.
- Impulsar nuevas fuentes de negocio para el sector a futuro.


