Los mayores de 65 años ya son el público objetivo más importante para las grandes marcas. Sus hogares dedican 4 271 euros al año a llenar la despensa, 172 euros más que los hogares de menores de 65 años.
Los datos, correspondientes a un informe de la consultora Kantar Media que recoge y analiza la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) permiten predecir que en 2030 podrían generar 4 de cada 10 euros del mercado.
La cesta de los senior
Los problemas médicos, más tiempo libre y una mayor renta hacen que una de las características principales de este grupo sea su preocupación por la salud. “Están más concienciados por cuidarse y por eso incluyen una serie de productos ‘prescritos’ para complementar su alimentación — complementos vitamínicos, lácteos para mantener la densidad ósea, productos anticolesterol, etc—. Al estar jubilados, disponen de tiempo libre para incluir más actividades en su rutina diaria y comprar con más calma. Sus cestas de la compra se caracterizan por ser pequeñas pero muy frecuentes, compran formatos y envases individuales o de menor tamaño y son menos propensos a las promociones. Optan por más productos frescos y específicos, que son más caros, y por marcas del fabricante, que se entienden como de mayor calidad”, explican los expertos de la UOC.
Los más verdes
Además, este grupo de edad muestra mayor preocupación por la sostenibilidad que los jóvenes. Aunque la preocupación por la sostenibilidad y el medioambiente es transversal en la sociedad, distintos estudios recientes desmienten que las nuevas generaciones sean el mayor grupo etario concienciado sobre un tema muy amplio y polémico. De hecho, se observa cómo, entre los jóvenes, la preocupación por la sostenibilidad ha descendido en los últimos años, pasando del 45 % de 2019 al 23 % en 2024, según un estudio de Clickoala citado por EFE, mientras que, por el contrario, el mismo estudio refleja que entre los mayores de 55 años el 49 % está preocupado por la sostenibilidad.
«Puede que exista una percepción errónea de que las personas mayores no están interesadas en la sostenibilidad o que son menos propensas a modificar sus hábitos de consumo en favor del medioambiente. Sin embargo, muchas de ellas vivieron en épocas en las que la reutilización, el ahorro y el consumo consciente eran prácticas habituales. La sostenibilidad no es un concepto nuevo para este colectivo. Durante décadas han practicado el consumo responsable a través de la reutilización, la reparación y el ahorro de recursos, aunque sin la etiqueta de ‘ecologismo’ y sin ser conscientes de que, en muchos casos, estaban aplicando principios de la economía circular», explica Carmen Pacheco Bernal, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).


