La superioridad del tapón de corcho sobre otros cierres alternativos ha sido uno de los temas centrales de las jornadas técnicas Enomaq celebradas hoy jueves y dirigidas por Manel Pretel, portavoz de CORK, la iniciativa que promueve el uso del tapón de corcho. Según los organizadores, en la sesión se habría puesto de manifiesto que […]

La superioridad del tapón de corcho sobre otros cierres alternativos ha sido uno de los temas centrales de las jornadas técnicas Enomaq celebradas hoy jueves y dirigidas por Manel Pretel, portavoz de CORK, la iniciativa que promueve el uso del tapón de corcho. Según los organizadores, en la sesión se habría puesto de manifiesto que el tapón de corcho proporciona al vino el cierre ideal, ya que se adapta perfectamente al cuello de la botella gracias a la elasticidad y compresibilidad del corcho.

Además, el tapón de corcho proviene de un producto natural, muy ligero y flexible, que deja que el vino se exprese y le aporta aromas positivos propios, garantizando la seguridad alimentaria del caldo. Según algunas de las conclusiones de la jornada, los tapones alternativos “no pueden competir con las cualidades propias e intrínsecas del corcho, que aportan un indiscutible valor añadido a las bodegas”.

Los problemas de los cierres alternativos

Las propiedades microcelulares del tapón, formado en un 90% por aire, posibilitan la evolución y maduración del vino en botella, gracias a su óptima permeabilidad al oxígeno y su disolución en el vino. “El tapón de corcho consigue mantener, más que cualquier otro tipo de cierre, el equilibrio entre dos reacciones químicas que tienen lugar en el vino: la reducción y la oxidación” comenta Manel Pretel, portavoz de CORK. “El problema de la reducción en los vinos tapados con rosca se manifiesta por un olor a goma quemada y huevos podridos que obliga a intervenir en el proceso de elaboración del vino, obligando al caldo a adaptarse al cierre y no a la inversa”, añade Pretel.

Por otro lado, los cierres sintéticos pueden presentar un problema de ‘escalping’ o ‘sabor a plástico’, tal y como demuestran algunos estudios. De hecho, si el vino se mantiene más de nueve meses tapado con cierre sintético o rosca, los problemas de oxigenación o ‘escalping’ aumentan de manera evidente. Por este motivo, según el portavoz de CORK, Manel Pretel, “la botella debería incorporar fecha de caducidad para que el consumidor sepa que, más allá de dicha fecha, el caldo puede no estar en condiciones y presentar alteraciones en su sabor y olor al estar tapado con cierres sintéticos o de rosca”.

Las ventajas del corcho

Asimismo, el tapón de corcho favorece la microoxigenación del vino e influye en las propiedades organolépticas del caldo, mejora el sabor en boca, redondea el cuerpo, realza la expresión, aporta astringencia y evita los aromas reductivos. Además, tiene compuestos positivos para la salud como son los policenoles, antioxidantes que reducen el riesgo cardiovascular y retrasan ciertas enfermedades degenerativas. Asimismo, los tapones de corcho han probado su inocuidad alimentaria durante centenares de siglos. Es más, los tapones de corcho en contacto con el vino pueden generar compuestos saludables como la ‘acutissimina A’, un fuerte agente antitumoral.

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