Malos olores en el lavavajillas, aparatos que siguen consumiendo energía aunque no se usen, sustos con los alimentos congelados por cortes imprevistos de la electricidad…
Con el verano llega el periodo de vacaciones fuera de casa y los electrodomésticos quedan expuestos a una serie de riesgos que conviene evitar.
Los electrodomésticos y las vacaciones de verano
Por ello, desde la marca de electrodomésticos Grundig han querido ofrecer algunos consejos fundamentales para proteger estos aparatos durante las vacaciones de verano y evitar problemas no deseados a la vuelta de las vacaciones.
Lavadoras, lavavajillas y lavasecadoras, mejor si están vacíos y abiertos. Para evitar malos olores y asegurar el mantenimiento adecuado es recomendable vaciarlos completamente. Una pieza de vajilla en el lavavajillas o una prenda olvidada en la lavadora o en la lavasecadora puede provocar malos olores. Y además es también aconsejable dejar las puertas abiertas para permitir la evaporación de la humedad y asegurar que las gomas estén totalmente secas.
Apagar los electrodomésticos. Algunos aparatos continúan consumiendo energía incluso después de apagados mediante el botón de encendido y apagado, un fenómeno conocido como ‘consumo fantasma’. La función de standby les permite encenderse rápidamente, pero a costa de seguir utilizando energía. De hecho, según la Agencia Internacional de la Energía, los aparatos eléctricos apagados o en modo espera llegan a consumir hasta el 10 % de la energía total de un hogar. Entre los que más consumen se encuentran el televisor y el frigorífico, este último funcionando las 24 horas del día.
Frigorífico. Durante las vacaciones es recomendable dejar el frigorífico vacío para evitar que los alimentos se deterioren, desconectarlo y dejar la puerta entreabierta para permitir una adecuada circulación de aire.
Congelador. Es fundamental realizar una limpieza antes del periodo vacacional, comenzando por retirar todos los alimentos. La realización de esta tarea se puede planificar con tiempo y así empezar a consumir aquellos productos que sean necesarios para dejar el congelador completamente vacío. Una vez hecho, hay que desconectarlo y abrir la puerta para que el hielo comience a derretirse, colocando unas toallas en el suelo para facilitar la absorción del agua derretida. Para acelerar el proceso podemos colocar recipientes con agua caliente dentro del congelador. Cuando el hielo se haya derretido por completo, limpimos el interior asegurándonos de secarlo bien para eliminar cualquier residuo y evitar malos olores. Durante las vacaciones es recomendable mantener el congelador desconectado y volver a conectarlo al regresar. Este proceso garantiza un funcionamiento eficiente y previene la acumulación excesiva de hielo.


