Vivir en España significa disponer del privilegio de consumir los productos más característicos de la Dieta Mediterránea, como por ejemplo, las frutas, hortalizas, y sus transformados en zumos, conservas y ultracongelados, puesto que es posible conseguirlas fácilmente y a un precio razonable, facilitando así una dieta equilibrada y saludable.
El proceso por el que pasan las verduras congeladas permite procesar la materia prima vegetal de forma eficiente y con bajo impacto ambiental. Además, el producto llega al consumidor limpio y troceado, impidiendo que se generen desperdicios y, desde el punto de vista nutricional, desde la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC) aseguran que “ya son varios los estudios que han demostrado cómo, gracias al proceso de la ultracongelación, se preservan prácticamente intactas sus propiedades”.
Otra de las ventajas que presentan estos productos es que ayudan a evitar el desperdicio alimentario y son medioambientalmente sostenibles. Su tratamiento permite que lleguen al consumidor limpias, enteras o troceadas, por lo que no generan desperdicios y, además, son de uso fácil y rápido, ya que se presentan listas para cocinar, dando lugar a elaboraciones como esta Tarta de calabaza ultracongelada, una receta ofrecida por ASEVEC.
Tarta de calabaza congelada
INGREDIENTES
- 1 kg de calabaza congelada
- 100 g de azúcar
- 4 huevos
- 350 g de leche evaporada
- Una pizca de sal
- Una cucharadita de canela en polvo, otra de cardamomo en polvo, otra de nuez moscada en polvo, otra de jengibre en polvo y media cucharadita de clavo de olor en polvo.
- 200 g de harina de trigo
- 80 g de mantequilla
- 30 g de azúcar glasé
- 20 ml de agua fría
ELABORACIÓN
En una bandeja de horno con papel vegetal ponemos la calabaza congelada y horneamos durante una hora a 180 ºC con el ventilador y calor arriba y abajo. Después trituramos con la batidora y dejamos que se enfríe.
Para preparar la masa quebrada, tamizamos la harina de trigo en un bol y añadimos la mantequilla cortada en dados pequeños. Amasamos con los dedos y añadimos un huevo, sal, azúcar glasé y el agua fría. Mezclamos hasta que tengamos una masa uniforme y la envolvemos en papel film. La introducimos en la nevera durante media hora.
Precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo y ventilador.
En una superficie plana estiramos la masa con rodillo hasta que tenga un groso de 1/2 centímetros. Colocamos la masa en un molde para tartas y presionamos con los dedos hasta que tenga la forma del molde. La pinchamos con un tenedor en toda la superficie de la base. La horneamos durante 15 minutos vigilando que la masa no suba mucho.
En un bol añadimos el puré de calabaza, junto con el azúcar, una pizca de sal, un huevo y todas las especias. Mezclamos bien hasta que tengamos una masa homogénea. Añadimos la leche evaporada y volvemos a mezclar bien todos los ingredientes con cuidado de no generar espuma.
Precalentamos el horno a 200 ºC. Vertemos la mezcla del relleno en la masa quebrada. Lo horneamos todo durante 10 minutos y bajamos la temperatura del horno a 180 ºC. Horneamos la tarta durante media hora. Pinchamos con un palillo para comprobar que esté bien cocinada.
Sacamos la tarta del horno y dejamos reposar durante un día en la nevera antes de servir.


