En términos generales, muchos tenemos la intuición de que el hecho de vivir cerca de árboles y espacios verdes es beneficioso para nuestra salud. Pero, ¿cuánto podría un árbol en una calle o un parque cercano del barrio en que vivimos mejorar nuestra salud?

Un equipo de investigadores —Omid Kardan, Peter Gozdyra, Bratislav Misic, Faisal Moola, Lyle J. Palmer, Tomáš Paus y Marc G. Berman— pertenecientes a varias universidades canadienses y estadounidenses se propusieron dar respuesta a esta pregunta mediante el estudio de la relación entre la salud y un barrio con espacios verdes, medida con indicadores integrales de copas de los árboles en la calle frente a copas de los árboles en los parques y residencias privadas.

El estudio, publicado recientemente en la sección Scientific Reports de la revista Nature y llevado a cabo sobre dos conjuntos de datos recabados en la ciudad canadiense de Toronto, asegura en sus conclusiones que el mero hecho de añadir tan solo 10 árboles a una manzana de la ciudad podría mejorar el estado de salud de una persona y hacer que se sienta como si dispusiera de unos ingresos adicionales de 10.000 dólares (unos 9.000 euros) al año o como si tuviera 7 años menos de edad.

El estudio también encontró que los residentes de los barrios con mayor densidad de árboles son menos propensos a sufrir problemas cardiometabólicos como hipertensión, obesidad y diabetes.

Más beneficios

Los investigadores destacan en su informe que varios estudios previos han demostrado ya que la exposición a espacios verdes puede ser psicológica y fisiológicamente reparadora mediante la estimulación de la salud mental, reduciendo los datos sobre mortalidad no accidental, reduciendo la morbilidad —número de personas que enferman en un lugar y un período de tiempo determinados en relación con el total de la población—, reduciendo la presión sanguínea y los niveles de estrés, reduciendo el tiempo de ocio sedentario y animando a realizar una mayor actividad física. Además, los espacios verdes pueden aumentar los beneficios psicológicos y cardiovasculares de la actividad física, en comparación con otros factores.

Por otra parte, la investigación experimental ha demostrado que la interacción con los entornos naturales puede tener efectos beneficiosos —después de breves exposiciones—sobre la memoria y la atención tanto en las personas sanas como en colectivos de pacientes. Además, tener acceso a vistas de paisajes naturales, por ejemplo desde una casa o una cama de hospital, se ha demostrado que reduce los niveles de delitos y agresiones y mejora la recuperación tras una operación quirúrgica.

 

 

 

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10 árboles más en nuestra calle hacen que nos sintamos 7 años más jóvenes
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Muchos tenemos la intuición de que vivir cerca de árboles y espacios verdes es beneficioso para nuestra salud. Pero, ¿cuánto podría un árbol en la calle o un parque cercano en el barrio mejorar nuestra salud?
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