La histórica Ley Seca o prohibición de vender bebidas alcohólicas en todo tipo de establecimientos fue impuesta en los Estados Unidos en el año 1920 y estuvo vigente hasta 1933. Como consecuencia, durante este período nacieron, especialmente en Nueva York, una serie de locales clandestinos disimulados bajo las trastiendas de otro tipo de establecimientos en los que para acceder a ellos los ciudadanos debían disponer de una contraseña y superar un intrincado laberinto de pasillos y corredores ocultos.

Cutty Sark, una marca que nació en plena ‘Prohibition’, (como era denominada informalmente) y que durante esos años fue el único whisky que, de manera oculta, se importó desde Escocia a los EEUU, ha recabado información acerca de diez de los más emblemáticos locales clandestinos de Nueva York originarios de los años 20, que nueve décadas después permanecen intactos.

Apotheke (9 Doyers Street con Bowery, Chinatown)

bares-clandestinos4Inspirado por la historia y el auge de los boticarios en Europa, así como por la influencia artística del ajenjo en el París del siglo XIX, Apotheke es el primero en su tipo. La experiencia de ir deambulando por una calle oculta para encontrar la entrada, probar el primer sorbo de un cóctel artesanal hecho con exóticas hierbas y frutas es un absoluto privilegio.

En Apotheke, la presentación de un cóctel es tan dramática como el propio cóctel. El bar, ya no es un bar, sino un escenario, un laboratorio de química, un teatro. Para cada cóctel se selecciona un auténtico vaso de cristal donde se sirven unos exquisitos combinados. Es mucho más que un bar de cóctel, es una botica de cócteles.

The Back Room (102 Norfolk street)

Hay algo terriblemente ilícito de este pequeño y tranquilo bar. Un lugar bien asegurado, con una entrada oculta (busque la señal que dice “Lower East Side Company”) cuyo tema de la prohibición es llevado a cabo a través de una cantidad de graciosos y pequeños detalles: cócteles servidos en tazas de té, botellas de cervezas envueltas en bolsas de papel, una biblioteca corrediza que esconde una sala “secreta” y viejos teléfonos públicos.

Estos pequeños guiños estrafalarios, de una manera encantadora le agregan un plus al ambiente. Este es un lugar seductor, repartido en dos plantas y altamente decorado en rojo y oro con un cálido suelo de madera y elegantes candelabros. No hay un menú de bebidas oficiales pero los bartenders saben cómo preparar rápidamente los clásicos. Es perfecto si lo que se quiere es algo un poco más excéntrico o sencillamente impresionar a sus acompañantes.

The Campbell Apartment (15 Grand Central Station, Vanderbilt Avenue)

bares-clandestinos3Votado como uno de los mejores bares de América en una encuesta de Playboy, Campbell es la gigantesca oficina del empresario John W. Campbell en una planta baja de la Estación Central.

Transformado en el pasillo de un palacio de Florencia del siglo XIII, este lugar es uno de esos locales clandestinos que se alquilan para fiestas y noches de música. Lleno de antigüedades renacentistas, grandes pianos y órganos, su glamour se encuentra con la frescura; un verdadero cuento de hadas en Nueva York. Además, se pueden acompañar los mejores combinados con un exquisito menú al mejor estilo americano: roast beef, quesos americanos, baggles, muffins y brownies.

La Pulquería (11 Doyers Street)

Pulquería es la última incursión del equipo que está detrás del brillante Apotheke. Este bar mexicano fuera de serie está perfectamente oculto en el Barrio Chino, pero si se encuentran las sencillas escaleras, se llega a un espacio atmosférico donde se sirven los típicos cócteles creativos.

El espacio subterráneo es discreto y con poca luz, pero sutilmente elegante con detalles esparcidos de ornamentos aztecas. Hay que probar sus cócteles con un poco de comida típica mexicana; los tacos son algunos de los mejores de la ciudad.

Death & Co. (433 east 4th street)

A pesar del ominoso nombre, no hay nada sombrío en este bar clandestino. Escondido detrás de unas peculiares puertas, de su interior emana un ambiente de jazz, tranquilo, con poca luz e íntimo. Las linternas de queroseno y los candelabros de cristal añaden a la atmósfera sombras dispersas en las paredes salpicadas de oro. Su amplia gama de cócteles son realmente magníficos, mezclados por bartenders que aprendieron su oficio en el Pegu Club y en el Flatiron Lounge.

También hay una abundante selección de vinos escoceses cuidadosamente elegidos. Un local para quienes busquen bares adultos y atmosféricos en lugar de los bulliciosos y los súper modernos. El nombre es otro indudable toque fantástico, una referencia a la era del movimiento prohibitivo del arte.

Rathskeller

bares-clandestinos5Como corresponde al legado del progenitor del cóctel, Sasha Petraske, los tragos en esta villa Rathskeller, estilo club y de techos bajos, son casi perfectos. Si elige apartarse del menú, déle a los pulcramente ataviados bartenders una pista de su estado de ánimo y ellos confeccionarán una bebida al momento.

Un guiño italiano en pleno Manhattan ofreciendo licor de Maraschino, Carpano Antica, vermouth y amaro en cócteles hechos a la medida y uno de los pocos locales en los que no se requiere contraseña o saludo secreto.

Little Branch (20 7th avenue)

Little Branch es otra excelente edición del imperio del cóctel de Sasha Petraske, “Milk and Honey”. Más accesible que el bar que le dio nombre, está escondido bajo un tramo de escaleras en una esquina no descrita de West Village. Como uno pudiera imaginarse, dada la conexión Petraske, el staff del bar está muy preparado y producen magníficos coctails brillantemente presentados. Los clásicos son elaborados con estilo y, si se solicita, crearán una bebida personalizada para los más aventureros.

La música es calmada y tranquila, al igual que su público. Las típicas reglas “Milk and Honey” se aplican, pero el ambiente es un poco más cálido y más relajado; una sensación que aumenta en las sesiones de jazz en vivo.

The Double Seven (63 Gansevoort Street, New York)

El reestructurado centro nocturno en el Distrito Meat Packing tiene todo el encanto del original, aunque sin los duros y fríos bordes del antiguo. Recreando la espectacular entrada de su predecesor, el bar es brillante y elegante y la atmósfera es adinerada y refinada.

La lista de cócteles está bien elaborada e incluye intrigantes bebidas como Strawberry Pepper Fizz, aunque en realidad en este lugar lo que prima es ‘el escenario’. Necesitará vestirse para lograr pasar la cinta de terciopelo. Algunas cosas nunca cambian.

The Corner (Lafayette street/Kenmare Street)

The Corner es otra oferta del diseñador y empresario Serge Becker, el hombre detrás de Área y Bowery Bar. Ubicado en una restaurada cafetería, (aún conserva el letrero de neón de su predecesor) el atractivo espacio está dividido en numerosas áreas. En la entrada hay una taquería “para llevar” que sirve tacos sobre el mostrador. También hay un área informal de café con unas mesas colocadas en la acera para cenar en verano. Si uno se dirige hacia la cocina y baja las escaleras, encontrará un glamuroso bar con candelabros y las paredes llenas de libros.

Se trata de un lugar con estilo en el que la comida es excelente, llena del ardiente sabor mexicano. El bar contiene más de 70 tipos de tequilas. No es demasiado grande y el aforo y los asientos son limitados, de modo que hay que ir pronto para asegurarse una mesa.

Resumen
Diez locales clandestinos en Nueva York
Título
Diez locales clandestinos en Nueva York
Descripción
Cutty Sark, ha recabado información acerca de diez de los más emblemáticos locales clandestinos neoyorkinos originarios de los años 20, que nueve décadas después permanecen intactos.
Autor