¿Estaríamos encantados de encontrar restaurantes, bares o cafeterías acústicamente confortables en los que pudéramos hablar sin tener que levantar el tono de voz y sin necesidad de escuchar obligatoriamente a los clientes que se encuentran a nuestro lado? La respuesta más probable es sí, aunque no tengamos problemas auditivos.

La Asociación CLAVE, atención a la deficiencia auditiva, que trabaja en la mejora de las condiciones acústicas de los distintos entornos, va a aprovechar la próxima cita del sector en Madrid Fusión para proponer a los propietarios de locales del sector del ocio, la hostelería y la restauración una serie de medidas para mejorar el confort acústico del establecimiento y aumentar el bienestar de todas las personas con establecimientos acústicamente confortables.

Esta entidad aconseja, además, a los críticos gastronómicos y periodistas especializados que incorporen el confort acústico como una variable más en las valoraciones y críticas de restauración para bares, cafeterías y restaurantes. Los usuarios podrán así recibir más información sobre los locales y saber aquellos en los que van a poder conversar plácidamente por ser acústicamente amables.

Ruidos externos

Los orígenes de los ruidos molestos son variados. Para cada causa existe una solución, aunque como norma general sirve el acondicionamiento acústico de los espacios mediante la utilización de materiales específicos, como paneles absorbentes en techo, materiales porosos y tejidos en la decoración que reducen la reverberación y contribuyen a crear espacios acústicamente confortables.

Los ruidos que proceden del exterior y están motivados por su ubicación en una calle ruidosa con gran tránsito de vehículos y peatones o la proximidad a un hospital, estación de bomberos o aeropuerto se limitan con un aislamiento adecuado. En ocasiones la contaminación acústica se evita con soluciones tan sencillas como dejar un espacio de separación entre la salida al exterior y la sala o el comedor, colocar doble puerta o cortinas en los ventanales o escaparates.

Ruidos propios

También se generan ruidos en el interior de los locales, como el impacto al colocar la vajilla y los utensilios de cocina, choques de puertas, arrastres de sillas y mesas o la hora de servir. Todo se arregla con una actuación responsable del personal que respete el bienestar de los clientes, con protectores en las patas de sillas y mesas y con materiales que absorban el impacto en las superficies de trincheros, cajones, estanterías y otros objetos.

Los aparatos de radio, música, televisión y máquinas diversas que funcionan a la vez generan tal volumen de ruido que dificulta la conversación y ocasiona que los clientes eleven el volumen de voz. Por ello hay que evitar el uso simultáneo de aparatos generadores de sonido o incluso separar los espacios y crear zonas libres de ruido. En entornos ruidosos, las personas tienden a alzar la voz, lo que provoca el llamado “efecto café” que invita a otros a hablar más alto. La solución pasa por una buena separación entre las mesas. También desde la dirección del negocio se puede recomendar el no elevar la voz a los clientes más ruidosos.

Otro elemento que rompe la tranquilidad es el ruido procedente de las cocinas y de los cuartos de baño. Para paliar este defecto basta con adoptar medidas que amortigüen el ruido mediante medidas específicas que impidan el paso del ruido a los salones, como por ejemplo las puertas aislantes. La ubicación de estos espacios en el local juega un papel importante en el control acústico.

Criterios de evaluación

Criterios de evaluación de confort acústico para bares, cafeterías y restaurantes:

  • Aislamiento y/o medidas que impiden la entrada de ruido de la calle.
  • Acondicionamiento acústico del local, con detalles constructivos que reducen el ruido ambiental de la sala o espacios reservados.
  • Adopción de medidas que amortiguan la intensidad del ruido producido por el funcionamiento de electrodomésticos, fontanería, instalaciones de climatización, ascensores, etc. en espacios destinados a los clientes.
  • Ruido de las personas/conversaciones: disposición y separación de las mesas para facilitar la conversación y eliminar el ‘efecto café’.
  • Actuación acústicamente responsable por parte del personal a la hora de servir o realizar sus tareas.
  • Uso no simultáneo de aparatos audiovisuales, además de la utilización de la opción de subtitulado y volumen bajo.