El mundo rural ha esta hoy representado en la concentración convocada para esta misma mañana en Madrid por la Unión General de Trabajadores, a la que se han sumado todo tipo de organizaciones y asociaciones en rechazo a acuerdos de comercio internacional como el CETA y el TTIP.

Agricultores y ganaderos valoran muy negativamente la forma en que se han planteado estos acuerdos —los debates se están realizando de espaldas al campo— que, en su opinión traería más perjuicios que beneficios al mundo rural español.

A las puertas de la sede de las instituciones europeas en la capital se espera la protesta de miles de personas convencidas de que la forma en que se han planteado estos acuerdos ha sido muy “negativa” para el conjunto de la sociedad.

El sector agroalimentario sería uno de los más afectados tal y como se están planteando los tratados con Canadá y con Estados Unidos, pues su modelo de producción es radicalmente diferente al europeo y la agricultura y la ganadería se plantean, una vez más, como “moneda de cambio”.

Los costes para el campo

Desde que comenzaron las negociaciones sobre el tratado de libre comercio e inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y Estados Unidos (ya en la ronda número once), los sectores ganaderos y afines comunitarios han mostrado su honda preocupación.

En este sentido, para la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), los principales costes regulatorios serían, entre otros:

Transgénicos. Es una de las principales demandas de Estados Unidos en las negociaciones. El año pasado, el 88% del maíz, el 93% de la soja y el 95% de la remolacha cultivada en los Estados Unidos lo fueron a partir de semillas modificadas genéticamente, un escenario muy alejado de la situación en Europa, con sólo una variedad de maíz transgénico autorizada y una aceptación por parte de los consumidores radicalmente opuesta.

Utilización de hormonas. Las organizaciones estadounidenses están presionando para que productos como el bovino y el porcino en los que se usan hormonas para una mayor producción, puedan acceder al mercado europeo sin ninguna restricción. A día de hoy, bajo la normativa europea estas sustancias no pueden ser utilizadas por los productores europeos, no obstante, si bajo el acuerdo estos productos logran acceder al mercado europeo esto supondría una desventaja competitiva para los ganaderos europeos.

Pesticidas y aditivos. Al igual que con las hormonas la agricultura de Estados Unidos utiliza ciertos pesticidas y aditivos que no son permitidos en la Unión Europea. El acceso de productos, especialmente frutícolas, al mercado europeo podría suponer una desventaja para la agricultura europea.

Diferente nivel de apoyo. Algunos sectores de EEUU sostienen que es necesaria una reducción de las ayudas a la agricultura por parte de la UE. Para estos grupos las ayudas deberían de estar reguladas por el TTIP con el objeto de evitar una competencia desigual entre los agricultores de ambos bloques.

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Agricultores y ganaderos muestran su rechazo al TTIP
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El mundo rural ha esta hoy representado en la concentración contra el TTPI convocada en Madrid por la UGT, a la que se han sumado todo tipo de organizaciones y asociaciones.
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