El ministro de Agricultura del estado alemán de la Baja Sajonia, Gert Lindemann, que había anunciado ayer domingo que –a falta de los resultados definitivos de laboratorio- el origen del brote infeccioso de la bacteria E.coli  podría estar en determinados brotes de soja alemanes y que todas las conclusiones de la investigación parecen apuntar hacia […]

El ministro de Agricultura del estado alemán de la Baja Sajonia, Gert Lindemann, que había anunciado ayer domingo que –a falta de los resultados definitivos de laboratorio- el origen del brote infeccioso de la bacteria E.coli  podría estar en determinados brotes de soja alemanes y que todas las conclusiones de la investigación parecen apuntar hacia una granja de la región de Uelzen, acaba de comunicar hoy lunes que los análisis realizados a 23 de las 40 muestras han dado negativo.

Lindemann ha reconocido que está siendo muy difícil determinar la fuente del brote de la enfermedad y ha precisado que los resultados todavía tardarán un tiempo. Mientras tanto, las autoridades alemanas clausuraron la plantación de Uelzen, se incautaron de toda la producción que permanecía en los almacenes de la empresa y retiraron del mercado la mercancía vendida y aún sin consumir.

El director de la granja investigada no entiende las acusaciones

El director de la explotación agrícola investigada, Klaus Verbeck, declaraba hoy a la prensa alemana que  todavía no entiende por qué se ha dicho que los brotes de soja y otros productos de su plantación podrían ser los causantes de esta crisis, ya que  para cultivar sus brotes de soja no utilizan fertilizantes y que en su explotación no hay animales.

«No puedo entender cómo podrían encajar los procesos que tenemos aquí y las acusaciones», ha declarado Verbeck al periódico. «Los brotes de soja crecen a partir de semillas y agua, y no se fertilizan en absoluto. Tampoco se utiliza ningún fertilizante animal en otras zonas de la granja», ha asegurado.