El Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, también conocido como FIBES, acogerá del 26 al 28 de febrero BioCultura Sevilla. En la comunidad autónoma andaluza la producción ‘bio’ no deja de crecer y en 2015, ya supera el millón de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica. Ahora sólo falta que la huerta ecológica de Europa sea, también, la huerta nacional.

Multiplicar el consumo de alimentos ecológicos en España es un objetivo claro. Todas las cifras que giran en torno a la producción ecológica en Andalucía, especialmente en los dos últimos años, son realmente espectaculares. Pero el consumo sigue siendo una asignatura pendiente.

Está claro que la producción ecológica en Andalucía es todo un fenómeno, no solo por las favorables condiciones climatológicas y demás, sino que, por otro lado, esta comunidad autónoma cuenta con un gran emprendimiento ecológico en el primer sector. Andalucía es, sin lugar a dudas, la huerta orgánica de Europa. Ahora, de lo que se trata, para cerrar el círculo ecológico, es de que sea la huerta de la propia Andalucía y del resto del estado español.

Y, en ese aspecto, la primera edición de la Feria BioCultura Sevilla aterriza en FIBES con la intención de convertirse en el gran revulsivo que el sector necesita.

Opinan los expertos

Alejandro Brome, miembro de la junta directiva de la Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE) señala en relación al bajo consumo interno en Andalucía de alimentos orgánicos: “No es una respuesta sencilla y sería objeto de un estudio sociológico sobre las particularidades de la cultura andaluza y de su realidad socioeconómica. Parece claro que, en Andalucía, como en otras comunidades, la conciencia ecológica no está muy arraigada en la población, aunque no me atrevo a dar una explicación medianamente convincente. Igualmente, la cultura relacionada con una alimentación saludable tampoco está muy extendida, pero hay que tener en cuenta que la alimentación tradicional andaluza ha sido siempre muy mediterránea y razonablemente natural y saludable, o al menos es la creencia de la mayor parte de las andaluzas y andaluces, por lo que la alimentación ecológica podría tener una menor capacidad de diferenciación y de convicción”.

Ante la duda de si el precio puede tener algo que ver, Brome opina que “evidentemente, también influye la capacidad adquisitiva. El alimento ecológico puede ser sensiblemente más caro, especialmente en el elaborado, no así o mucho menos en el fresco. En una sociedad en la que cada vez se consume menos alimento fresco y más alimento elaborado, envasado, congelado, etc., consumir ecológico a un precio razonable, para familias con una capacidad adquisitiva baja o media, implica a su vez un cambio de hábitos culinarios que muchas familias no son capaces de asumir. Creemos que sí es posible comer ecológico por un precio similar o incluso inferior a la alimentación convencional, pero evidentemente está sujeto a este cambio de hábitos en la cocina”.

“A pesar de todo lo expuesto, sí que se ha producido un incremento en el consumo dentro de la comunidad, motivado por el trabajo de muchas organizaciones, casi todas privadas o de iniciativa ciudadana, que están fomentando e informando sobre las bondades del consumo de este tipo de alimentos, así como trabajando en estrategias para facilitar el acceso de estos productos a precios más accesibles, como son los canales cortos de distribución y venta directa”, concluye Alejandro Brome

La necesaria promoción

En Andalucía hay mucha diferencia entre su capacidad productiva y su consumo interno en alimentos ecológicos. Montse Escutia, ingeniera agrónoma de la Asociación Vida Sana, señala que esto es así porque “es una región muy agrícola donde en su momento los responsables políticos supieron ver en la agricultura ecológica una oportunidad de futuro y la promocionaron. Su climatología le permite producir cultivos en épocas del año donde otras regiones europeas no pueden producir y por ello su oportunidad de negocio es muy buena. Andalucía produce básicamente para la exportación a mercados con más demanda como el alemán. Pero su consumo interno es bajo, igual que en el resto de España, y se ha hecho poco para promocionarlo. BioCultura es una feria que realiza una gran labor de promoción de la alimentación ecológica en las ciudades donde se celebra. Habrá que esperar unos años antes de ver resultados, pero todo ayuda y el hecho de que durante unos días la alimentación ecológica sea noticia en Sevilla y en todos los medios andaluces… seguro que ayuda a que más gente conozca este tipo de alimentos”.

Para que el aumento del consumo interno se note en Andalucía, Montse Escutia opina que “como en otras partes de España es un pez que se muerde la cola. Hay poca oferta en el mercado y el consumidor tiene dificultades para encontrar el producto por lo que el consumo es bajo. Es necesario aumentar los puntos de venta y también su presencia en lugares de venta convencional, en la restauración, especialmente la colectiva, y normalizar la presencia de los alimentos ecológicos en cualquier canal. A eso hay que sumarle campañas de promoción que ayuden a la gente a saber qué son los alimentos ecológicos y por qué es bueno consumirlos. En esto se tiene que implicar la Administración”.

Por su parte, Ángeles Parra, directora de BioCultura, señala que “la agricultura ecológica es muy positiva por un montón de razones… Es imposible resumirlo todo aquí. Déjenme que diga, eso sí, que es muy buena para la salud de los consumidores, de los agricultores, del medio ambiente y para la economía nacional. Es la única agricultura que tiene futuro. No dejemos pasar el tren. Todas las cifras que giran en torno a la producción ecológica en Andalucía, especialmente en los dos últimos años, son realmente espectaculares. Pero el consumo sigue siendo una asignatura pendiente”.

Información y confianza

El informe Consumo de alimentos ecológicos en Andalucía, realizado por Ipsos Insight, destaca entre sus conclusiones que para que el consumo interno aumente “es necesario combatir la falta de información y la desconfianza transmitiendo qué son los alimentos ecológicos —sin químicos, aditivos ni modificaciones genéticas, que transmiten naturalidad y salud— y sus ventajas a nivel de producto: más calidad y mejores cualidades organolépticas”.

El informe también concluye que “como se ha observado mediante el análisis cluster, una parte de la población tiene una predisposición muy favorable hacia los productos ecológicos, aunque muchos de ellos tienen confusión y no son capaces de identificar claramente los productos ecológicos”.

En otro orden de cosas, para que aumente el consumo, el informe recomienda “acercar el producto a la población, aumentando la distribución y consiguiendo un hueco para los productos ecológicos en los canales habituales de compra: supermercados, hipermercados y tiendas tradicionales”.

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Alimentos ecológicos en España: alta producción, bajo consumo
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Multiplicar el consumo de alimentos ecológicos en España es un objetivo claro. Todas las cifras que giran en torno a la producción son espectaculares, pero el consumo sigue siendo una asignatura pendiente.
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