Adelantar la recogida de la faba asturiana puede aumentar sus rendimientos, al facilitar nuevos usos culinarios. Así lo sugieren expertos de la Universidad Politécnica de Cataluña y del Grupo de Genética Vegetal del SERIDA, en Asturias, tras haber analizado los cambios sensoriales que se producen al variar el momento de recogida de las fabas. Los […]

Adelantar la recogida de la faba asturiana puede aumentar sus rendimientos, al facilitar nuevos usos culinarios. Así lo sugieren expertos de la Universidad Politécnica de Cataluña y del Grupo de Genética Vegetal del SERIDA, en Asturias, tras haber analizado los cambios sensoriales que se producen al variar el momento de recogida de las fabas.

Los investigadores centraron sus esfuerzos en el análisis de cuatro variedades de judía común procedentes de Cataluña y Asturias (entre las que se encontraba la faba asturiana), observando que las semillas tempranas -desarrolladas en la vaina pero todavía sin deshidratar- necesitaban un menor tiempo de cocción.

Igualmente, estas semillas mostraron una menor percepción de la piel y una mayor rugosidad que las recolectadas en la época tradicional, deshidratadas y posteriormente rehidratadas para su consumo.

En Asturias ya se hace

La conclusión es que la faba fresca puede ser cocinada sin necesidad del habitual remojo previo en agua al que estamos tan acostumbrados. De hecho es ya una evidencia que en una región tan significativa para este tipo de producto como es Asturias, el consumo de fabes frescas está creciendo muy considerablemente.

Según declaran los investigadores “los resultados de este estudio ayudarán a poner en valor un aprovechamiento complementario del cultivo tradicional de faba asturiana y en consecuencia, a incrementar sus rendimientos”.