Alrededor de veinte localidades agrícolas de la comarca de Calatayud (Zaragoza) se encuentran afectadas por un brote epidémico de fuego bacteriano, una enfermedad que afecta gravemente a diversas especies frutales como el peral, manzano, níspero o membrillo. A mediados de diciembre pasado, el Gobierno de Aragón estableció una serie de medidas de lucha contra la […]

Alrededor de veinte localidades agrícolas de la comarca de Calatayud (Zaragoza) se encuentran afectadas por un brote epidémico de fuego bacteriano, una enfermedad que afecta gravemente a diversas especies frutales como el peral, manzano, níspero o membrillo.

A mediados de diciembre pasado, el Gobierno de Aragón estableció una serie de medidas de lucha contra la epidemia, entre las que se incluía el establecimiento de una zona preventiva de seguridad, efectiva hasta julio de 2013, en la que se obliga a la destrucción de cualquier elemento vegetal existente en las explotaciones que sufren la enfermedad, sea cual sea el porcentaje en que estén afectadas.

Salvar el mayor número de árboles frutales posible

Las medidas, en opinión de un gran número de los agricultores afectados, son excesivas y abusivas. Así lo entiende también la formación política Xunta Aragonesista, que esta semana ha presentado una iniciativa en este sentido en el Parlamento regional, con el fin de “lograr salvar el mayor número de árboles frutales posible y defender la viabilidad de las explotaciones frutícolas aragonesas”.

“Pedimos al Gobierno de Aragón que reconsidere las medidas de lucha contra la epidemia que ha tomado, porque pueden resultar excesivas y abusivas y llegar a poner en peligro la continuidad del trabajo frutícola de muchos pequeños propietarios”, declaraban el diputado Joaquín Palacín y Javier García, alcalde de Valtorres, una de las localidades más afectadas.

Acerca de la enfermedad del fuego bacteriano

El fuego bacteriano es una enfermedad producida por la bacteria Erwinia amylovora, que afecta a diversas especies de plantas de la familia de las rosáceas entre las cuales se encuentran diversas especies frutales, tales como perales, manzanos, nísperos y membrillos, así como a otras plantas ornamentales y silvestres.

Aunque la sensibilidad a la enfermedad varía según especies y variedades, los daños pueden llegar a ser muy graves, especialmente en los perales, a los que puede provocar la muerte en un corto período de tiempo.