Escoger bien los materiales, de modo que sean adecuados a las condiciones climatológicas del exterior, aprovechar bien el espacio de almacenamiento para evitar desplazamientos innecesarios entre el interior y el exterior, diseñar un ambiente propio agradable que incite a disfrutar tanto de la comida como de la sobremesa…

En la época del buen tiempo, los espacios exteriores —una terraza grande, un pequeño jardín, un porche cubierto—invitan a pasar más tiempo al aire libre con familiares y amigos, eso sí, siempre que dispongamos de una serie de comodidades que suplan las del comedor interior. Por ello, el Instituto Silestone ha querido ofrecer una serie de claves para diseñar una cocina al aire libre eligiendo materiales que perduren en el tiempo y buscando el máximo bienestar.

Una cocina al aire libre

Los materiales. Al tratarse de un espacio exterior es recomendable hacer un exhaustivo análisis de los materiales que se desea incorporar en la terraza, ya que estarán expuestos a las diferentes condiciones climatológicas propias de la zona en la que se encuentre la vivienda. Para ello, hay que tener en cuenta una serie de factores: zona de la vivienda, si es de playa o montaña; la función del espacio, si va a ser un lugar únicamente para cocinar, si tendrá una zona de comedor o, incluso, una zona para descansar; condiciones de la terraza, si estará cubierta o descubierta.

Si la terraza se encuentra, por ejemplo, en una zona de playa, es recomendable no utilizar metales, ya que se pueden ver afectados por la corrosión propia del salitre del mar. Una buena elección tanto para zonas de playa como de montaña es utilizar para la encimera materiales de última generación como Dekton, que por sus propiedades presenta gran resistencia a los rayos UV, al calor y al fuego, al hielo y al deshielo, así como a las rayaduras y manchas.

Una buena idea es extender esa misma encimera y formar una barra, en la que poder comer o tomar algo mientras se preparan las recetas. En el caso de necesitar un espacio más grande para los invitados las mesas y sillas de madera de teca son una buena opción gracias a su resistencia al salitre y a los cambios de temperatura.

El espacio de almacenamiento. También es importante pensar y diseñar el espacio de almacenamiento de la cocina exterior. Aprovechar al máximo el espacio, para guardar la vajilla, cubertería y alimentos, y evitar así viajes innecesarios al interior de la vivienda. Una forma muy útil de explotar el hueco bajo la encimera es la instalación de cajones y armarios. Si se trata de un espacio pequeño, los cajones de bisagras permiten utilizar hasta el último centímetro del mueble.

Y tan importante como el mobiliario de almacenamiento es la instalación de una nevera, ya sea grande o pequeña, que permita mantener los alimentos a la temperatura adecuada, para evitar su contaminación y tener las bebidas listas en todo momento.

Un ambiente agradable. Los días de verano es que son mucho más largos. Para disfrutar, aún más de la terraza, conviene buscar rincones y espacios que se puedan convertir en lugares de relajación, con cojines amplios de tejidos impermeables y resistentes a la intemperie.

Otro detalle importante es que la terraza cuente con una buena iluminación para cenar, por lo que es recomendable utilizar iluminación ambiental e indirecta, como pueden ser las guirnaldas de led. Además, se recomienda instalar un par de focos en la zona de cocina para tener mayor cantidad de luz en el momento de preparar y servir los platos.

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Claves para instalar, con éxito, una cocina al aire libre
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En la época del buen tiempo, los espacios exteriores invitan a pasar más tiempo al aire libre con familiares y amigos, eso sí, siempre que dispongamos de una serie de comodidades que suplan las del comedor interior.
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