La Fundación Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León (CETECE), celebra hoy viernes 2 de marzo, en su sede de Palencia, una jornada sobre Certificación en Seguridad Alimentaria. Con la presencia de 40 empresas del sector, se analizará cómo afrontar la implantación de las nuevas Normas Mundiales de Seguridad Alimentaria IFS y BRC versión […]

La Fundación Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León (CETECE), celebra hoy viernes 2 de marzo, en su sede de Palencia, una jornada sobre Certificación en Seguridad Alimentaria. Con la presencia de 40 empresas del sector, se analizará cómo afrontar la implantación de las nuevas Normas Mundiales de Seguridad Alimentaria IFS y BRC versión 6.

Cuando hablamos de calidad dentro del sector de alimentación, sorprende la cantidad de referenciales existentes: certificación de productos (ETG, Producción Ecológica, UNE 155000, etc), sistemas de seguridad alimentaria (Eurep, BRC, IFS,…) referenciales de productos y pliegos, sistemas de calidad, entre otros.

Con tal cantidad de referenciales, las empresas se encuentran desbordadas a la hora de decidir cuál de ellos debe implantar en su organización. Incluso muchas de ellas, tienen distintos certificados en función de la demanda de sus clientes, lo que les pone en una situación poco beneficiosa tanto en temas económicos como funcionales y operativos.

La nuevas Normas Mundiales IFS y BRC

Tanto IFS (International Food Standard), como BRC (British Retail Consortium), son normas que fijan niveles de cumplimiento respecto a exigencias higiénicas sanitarias orientadas a la manipulación de alimentos de consumo humano. Estas exigencias han sido globalmente aceptadas como válidas y tomadas por las cadenas de distribución como pliego particular de obligado cumplimiento para sus suministradores de producto.

La estructura y requisitos de IFS y BRC son muy similares, tanto en estructura como en contenido. La principal diferencia entre ambos estándares es simplemente su origen, franco-alemán el de IFS y anglosajón el de BRC. Ambas normas consideran los principios y prácticas más apropiadas en la transformación y manipulación de productos frescos, comprendiendo medidas dirigidas a minimizar los riesgos de contaminación de los alimentos.

La decisión de implantar y certificar uno u otro estándar estará más centrada en dónde se quieran vender los productos más que en otro tipo de consideraciones técnicas; ya que la única diferencia relevante entre ambas es su origen. nDe modo que a nivel técnico ambas están globalmente aceptadas.

Al ser su estructura y requerimientos tan similares, se pueden obtener simultáneamente ambas certificaciones, caso cada vez más habitual sobre todo en grandes exportadores.