Con su fachada verde y su interior de cuento de hadas, À la mère de famille (La madre de familia) es una de las confiterías más antiguas del mundo y uno de los establecimientos más míticos de París. Situado en un rincón del Faubourg-Montmartre, este establecimiento abrió al público en 1761 cuando el joven Pierre-Jean Bernard llegó a París con un diploma de especiero recién obtenido y abrió una pequeña tienda con aspecto de granja.
Con su fachada verde y su interior de cuento de hadas, À la mère de famille (La madre de familia) es una de las confiterías más antiguas del mundo y uno de los establecimientos más míticos de París. Situado en un rincón del Faubourg-Montmartre, este establecimiento abrió al público en 1761 cuando el joven Pierre-Jean Bernard llegó a París con un diploma de especiero recién obtenido y abrió una pequeña tienda con aspecto de granja.
Hoy sigue en funcionamiento y se ha convertido en un lugar mítico con una decoración de otros tiempos y con sabores tradicionales renovados. En la tienda hay más de 1.200 dulces: bombones, malvaviscos, caramelos, frutas confitadas, mazapán, piruletas de pasta de almendras, helados, pastas de frutas, una gran variedad de especialidades regionales… y por supuesto, marrons glacés, reconocidos como los mejores de París.
Una historia de 250 años
Combinando la historia del negocio a través de 250 años con las recetas más representativas según su actual maestro pastelero, Julien Mercerón, este libro que lleva el título del propio establecimiento, À la mère de famille (Lunwerg, 2013) lleva al lector por una tradición exquisita abriéndole las puertas de un lugar que comenzó como una tienda de ultramarinos típica del Antiguo Régimen, se convirtió en un lugar de visita obligada durante el Consulado y el Primer Imperio, y se consolidó como un punto de encuentro de artistas y escritores durante el siglo XIX y hasta nuestros días.
Uno de los momentos más importantes de la historia de la confitería parisina fue cuando Marie-Adélaide Bridaud se hizo cargo del negocio tras quedarse viuda en 1807. Era una mujer con carácter, generosa, hermosa independiente y orgullosa, que trabajó noche y día para crear su propia marca y sus propios dulces: la viuda Bridaud hizo traer golosinas de otras regiones de Francia, viajó para probar y dar a conocer especialidades dulces imposibles de encontrar en París y llegó a alcanzar una buenísima reputación y magníficas críticas de expertos gourmands de la época. À la Mère de Famille vivió un fabuloso auge y se asentó definitivamente en el paisaje gastronómico parisino.
En la actualidad, À la Mère de Famille es más que una confitería. Los actuales propietarios han abierto sucursales e incluso corners consus productos en grandes almacenes, además de una exitosa tienda online. Los parisinos esperan cada año con expectación sus creaciones de Pascua y de Navidad, junto con otras novedades deliciosas y sorprendentes que siempre dan que hablar.
À la Mère de Famille
Las grandes recetas gourmet de Julien Merceron
Autor: Julien Merceron
Fotografías: Jean Cazals
Ilustraciones: Sophie Péchaud y Julie Serre
Editado por: Lunwerg (2013)
29,50 euros

