Islas de trabajo que facilitan la cocina participativa en casa, diferentes métodos de cocción para preparar alimentos más saludables, encimeras y pasaplatos de última generación para trabajar más cómodamente, cocinas caseras que cada vez recuerdan más a las de un restaurante…

El auge que ha vivido el mundo de la gastronomía estos últimos años se ha extrapolado a múltiples ámbitos de la vida cotidiana. Desde programas televisivos que convierten a los más pequeños en grandes chefs, hasta la transformación de cocinas domésticas en pequeños laboratorios culinarios donde degustar elaborados, creativos y sanos platos, sin necesidad de ir a un restaurante con estrella Michelin.

Si hace unas décadas la cocina de casa era esa pequeña sala al fondo del pasillo donde nadie quería entrar, poco a poco se ha ido convirtiendo en el centro de la vida familiar hasta llegar a ser el lugar de reunión por excelencia de familiares y amigos, cocinando como parte importante de la vida social.

Un cambio radical de concepción que ha repercutido en el modo de entender este espacio dentro del contexto del hogar, con nuevas tendencias y exigencias de diseño y materiales, de las que el Instituto Silestone hace un interesante resumen, muy práctico para quienes se estén planteando montar una cocina semiprofesional en casa.

La distribución

La cocina se abre sin pudor al salón-comedor, formando un conjunto armónico gracias a los nuevos programas de mobiliario que, cada vez más, apuestan por frentes y panelados elegantes y simples que se funden en el living. Esta integración ofrece, a nivel práctico, muchas ventajas, agilizando las tareas y aprovechando mucho mejor el espacio.

En este sentido, cabe destacar la incursión de un elemento estrella: la isla de trabajo, un módulo central compuesto por cajones y armarios inferiores, claves para el almacenaje, con una encimera que debe resultar extremadamente flexible para la preparación y servicio de las comidas. Situada en el centro de la sala, ofrece una circulación fluida que propicia la cocina participativa por sus cuatro costados, haciendo posible que varios chefs trabajen a la vez y se pueda mantener una conversación con los comensales. Para ello, no está de más incluir aquí una zona de aguas adicional y adherir una barra o mesa para crear un área de degustación in situ.

Los electrodomésticos

Antes, palabras como módulo de cocción a vapor, cajón calienta-platos o teppanyaki nos podían sonar a chino. Ahora, estos aparatos están a la orden del día, ofreciendo unas prestaciones únicas para la comida sana, otro auténtico fenómeno de plena actualidad. Los llamados sistemas dominó, que alternan diferentes métodos de cocción en una misma placa, posibilitan acciones como poder cocinar los alimentos de la forma más sana, a la plancha o al vapor, sin pequeños electrodomésticos adicionales. Las columnas de horno y microondas a una altura que mantiene los alimentos en proceso de cocción a la altura de los ojos, y cafeteras integradas en el mobiliario son otras aportaciones que se han llevado de la cocina profesional a la doméstica.

Además, otro elemento que no puede faltar en el mundo de la restauración es una buena bodega donde guardar los vinos que acompañarán a las comidas. Las vinotecas de pequeño formato hacen posible el sueño de los más sibaritas: llevar el maridaje a casa mediante modelos compactos para cocinas de reducidas dimensiones, donde conservar un número considerable de botellas de todo tipo de vinos en sus mejores condiciones de climatización.

Encimeras y pasaplatos

Otro punto clave son las encimeras, que marcarán los planos de acción donde el chef pueda trabajar a sus anchas. Actualmente existe una amplia e interesante gama de materiales de última generación, compactos, resistentes e higiénicos, para crear superficies de trabajo seguras y confortables. Un buen ejemplo de ello son las superficies ultracompactas sinterizadas, como Dekton, nacida de una sofisticada mezcla de las materias primas que se utilizan para fabricar vidrio, porcelánicos de última generación y superficies de cuarzo. En su aplicación como encimeras de cocina ofrece ventajas que llevan las exigencias profesionales al terreno del hogar, como la alta resistencia a las manchas, rayado, fuego y calor, rayos ultravioleta, temperaturas extremas y reducida absorción del agua. Este material incombustible se presenta en una superficie limpia, de agradable tacto, resistente a todo lo que ocurre habitualmente en una cocina durante años de uso, en piezas de gran formato, sin cortes ni uniones y en un versátil y atractivo catálogo de acabados.

Para completar este aspecto se debe revestir correctamente la trasera de las zonas de cocción y aguas para una óptima protección del muro, tanto a nivel decorativo como práctico. Un salpicadero que potencie la estética de la sala y a la vez sea fácil de limpiar y sólido será el complemento perfecto para una cocina de chef.

El estilo

Este fenómeno que une gastronomía e interiorismo también repercute en la estética de la cocina, dando como resultado estancias de look industrial, una corriente en boga. Este estilo, que recuerda al imperante en muchas cocinas de restaurantes, rinde homenaje a la estructura interna de un edificio. En lugar de ocultar sus superficies debajo de yeso y pintura, las muestra como parte del escenario. Así que, paredes de ladrillo visto, cables y tubos protegidos, pero sin tapar, sillas con un diseño vintage, lámparas retro, mobiliario de madera con aspecto reciclado y ganchos donde exhibir ollas, sartenes y demás utensilios sobre la isla de trabajo son las claves para obtener una atmósfera idónea.

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Cómo montar una cocina semiprofesional en casa
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Si hace unas décadas la cocina de casa era esa pequeña sala al fondo del pasillo donde nadie quería entrar, poco a poco se ha ido convirtiendo en el centro de la vida familiar.
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