Cuando Sir Arthur Guinness (Celbridge, Irlanda, 1725-1803) inventó su famosa cerveza negra, no podía imaginar que su creación terminaría formando parte de una cultura internacionalmente extendida que ha llegado a convertirla en la cerveza negra más consumida del mundo. Una bebida con siglos de tradición e historia que, como todos los iconos, ha ido acumulando […]

Cuando Sir Arthur Guinness (Celbridge, Irlanda, 1725-1803) inventó su famosa cerveza negra, no podía imaginar que su creación terminaría formando parte de una cultura internacionalmente extendida que ha llegado a convertirla en la cerveza negra más consumida del mundo.

Una bebida con siglos de tradición e historia que, como todos los iconos, ha ido acumulando multitud de secretos y anécdotas. ¿Realidades? ¿Mitos urbanos? En cualquier caso, curiosidades que no viene mal conocer, aunque solo sea para charlar en un bar mientras se disfruta tranquilamente de una buena pinta de Guinness.

Algunas de las más comentadas:

–  El color de una Guinness no es marrón o negro, como pudiera parecer a primera vista. Si colocamos una copa servida a contraluz, veremos que la cerveza realmente es roja. De hecho, su color oficial es ‘rojo rubí profundo’.

–  Guinness fue una de las primeras marcas protegidas. Ya en el siglo XIX, la compañía ideó, para proteger el nombre en el extranjero, una etiqueta que incluía el arpa (que forma parte también del emblema nacional de la República de Irlanda) y la firma de Arthur Guinness (la cerveza original)

– La legendaria fábrica en Dublín, ‘St. James’ Gate Brewery’, fue alquilada a la familia Guinness por un plazo de 9.000 años, un precio inicial de 100 libras (116 euros) y una tasa anual de alrededor de 45 libras (unos 52 euros).

– La primera fábrica de cerveza Guinness en el extranjero se abrió en Londres en 1936 y las que vinieron a continuación pueden parecer algo sorprendentes: Nigeria, Malasia, Camerún y Ghana. Pero de hecho, hoy en día, el 40% ciento de todas las ventas de Guinness en el mundo se produce en África.

– Cada día se venden en todo el mundo alrededor de diez millones de vasos de Guinness en más de 150 países.

– La marca está detrás del Libro Guinness de los Récords desde 1954. La idea partió del entonces director de Guinness, Hugh Beaver, cuando tras una discusión con alguien en un pub decidió encargar una guía de referencia oficial para resolver todas las disputas en los bares. Originalmente fue un artículo promocional que Guinness regalaba a los pubs que servían su cerveza.

– Las burbujas de una Guinness son diferentes a las de cualquier otra cerveza, porque utiliza una mezcla de nitrógeno y dióxido de carbono especial, lo que hace que su espuma sea más densa, menos carbonatada y con un sabor suave.

– Para servir una Guinness perfecta hay que verter el líquido con un ángulo de 45 grados y se requieren 119,5 segundos para conseguir las condiciones ideales de consumo.

– Un estudio de Brisbane Initiative asegura que una Guinness se disfruta mejor en Irlanda, teniendo en cuenta el ambiente de un pub, los compañeros de copas y otros factores externos. Este mismo estudio es el primero en ofrecer una ‘evidencia científica’ en cuanto a que “una Guinness no viaja bien y el disfrute de una Guinness (para una muestra de catadores no expertos) fue mayor en la propia Irlanda”.

– La marca se ha asociado históricamente a una gran variedad de animales. El legendario artista John Gilroy fue el primero, en la década de 1930, en crear anuncios con diversos animales como protagonistas: tucán, avestruz, cocodrilo, etc.

– La cerveza Guinness también funciona perfectamente en la cocina, maridando con muchos ingredientes —incluso con chocolate— y dando lugar a recetas ya tradicionales como el rabo de buey a la Guinness, el pan de Guinness, galletas, postres, etc.

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