El Celler de Can Roca, segundo mejor restaurante del mundo según la última clasificación de la prestigiosa lista S.Pellegrino, celebra este mes su 25 cumpleaños, desde aquel día en que los hermanos Joan –al frente de la cocina- y Joseph –en la sala y sumiller- pusieran en marcha este proyecto familiar al que pocos años […]

El Celler de Can Roca, segundo mejor restaurante del mundo según la última clasificación de la prestigiosa lista S.Pellegrino, celebra este mes su 25 cumpleaños, desde aquel día en que los hermanos Joan –al frente de la cocina- y Joseph –en la sala y sumiller- pusieran en marcha este proyecto familiar al que pocos años después se incorporó Jordi, el hermano menor, como chef pastelero.

El Celler de Can Roca es heredero del original Can Roca, una sencilla y honesta casa de comidas tradicional, regentada por sus padres, un sencillo bar situado en un barrio humilde al que todavía hoy en día los hermanos reconocen que van a cenar a diario, para “mantener los pies en tierra y el verdadero contacto con la realidad”, según declaraba recientemente Joan en un programa radiofónico.

La labor conjunta de tres hermanos

Porque hablar del Celler de Can Roca es, sin ninguna duda, hablar del trabajo continuo y perfectamente coordinado de los tres hermanos, cada uno de ellos con sus funciones diferenciadas pero decidiendo y creando juntos aprovechando esta diversidad: platos elaborados a partir de un maridaje especial con un vino, postres que aportan el perfume de una marca determinada, la idea puede partir de la genialidad de cualquiera de los tres.

La última remodelación de este restaurante, realizada sobre una típica torre catalana que compraron hace ya 15 años y que fueron reconstruyendo poco a poco, ha sido realizada por el mismo estudio de interiorismo que ha diseñado algunos locales más de moda en Barcelona, logrando mantener la esencia del encanto rústico del anterior local, pero permitiendo a la vez que la sala haya ganado en confort, iluminación, acústica y encanto general.

La presión desde el cierre de elBulli

Desde el reciente cierre de elBulli, coincidiendo además con su clasificación como segundo mejor restaurante del mundo, la presión mediática a caído sobre los Roca, ante la esperanza de verles ocupar en breve este primer puesto de honor que hasta ahora había disfrutado el establecimiento de Ferran Adrià.

Pero los hermanos aseguran que no sienten una mayor responsabilidad de antes, sino la misma ilusión que siempre han tenido por alcanzar la perfección dentro de sus posibilidades, manteniendo su espíritu de tradición, de raíz, de familia, de rigor, transmisión generacional, de esfuerzo y sobre todo de búsqueda de sabores y vanguardia. “Sería muy bonito”, dice Joan, y “más que bonito, genial”, añade el pequeño de los tres, Jordi.

En la fiesta de despedida de elBulli celebrada el pasado 18 de julio a bordo de un catamarán por la Costa Brava, Joan, el cocinero, comentaba emocionado que “elBulli es irrepetible y nadie puede pensar que haya algo que se le parezca o se le acerque”.

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