El exótico, caro y extremadamente tóxico pez globo japonés, también llamado “fugu”, al que son tan aficionados los japoneses, pero cuyo consumo está prohibido por la legislación europea, tiene ya un club de fans privado en Londres. Según informaba recientemente el diario británico The Independent, la fórmula legal de ofrecerlo exclusivamente a particulares, que deben […]

El exótico, caro y extremadamente tóxico pez globo japonés, también llamado “fugu”, al que son tan aficionados los japoneses, pero cuyo consumo está prohibido por la legislación europea, tiene ya un club de fans privado en Londres. Según informaba recientemente el diario británico The Independent, la fórmula legal de ofrecerlo exclusivamente a particulares, que deben cubrir el requisito previo de inscribirse en el club, ha sido la solución ideada por sus organizadores para sortear la prohibición de Bruselas.

El pez globo recibe este nombre por su capacidad de hincharse cuando se ve en peligro, tomando agua o aire y multiplicando varias veces su tamaño para hacer imposible que su atacante pueda tragárselo. Si a pesar de ello esto ocurre, su carne resulta mortal, ya que contiene un fuerte veneno conocido como tetrodotoxina o tetrogodina.

El peligro que lleva implícito su consumo obliga a realizar una preparación muy cuidadosa, que en Japón es llevada a cabo exclusivamente por chefs con una licencia especial para preparar y vender fugu al público.

Los órganos tóxicos, los más atractivos para los aficionados

El pez contiene cantidades letales del veneno en sus órganos internos, especialmente en el hígado y los ovarios, cuyo consumo está prohibido. Pero, en pequeñas cantidades, este veneno produce una sensación especial, un cosquilleo con un ligero ardor en la lengua, lo que hace que estas partes estén consideradas como las más deliciosas por algunos gourmets orientales, quienes preparan una de las variedades de sushi con la carne del fugu. Sin embargo, cada año fallecen varias personas a consecuencia de una mala estimación en la cantidad de veneno admitida por el organismo humano.

Los socios del nuevo Fugu Supper Club de Londres deben registrarse previamente a través de Internet.  A los interesados a asistir a alguna de las sesiones gastronómicas se les comunica por correo electrónico la hora y el lugar de la cita, que será atendida por dos chefs teórica y técnicamente cualificados, pero cuya identidad se mantiene de momento en secreto y sólo se comunica a los directamente interesados.

Pago a través de “donativo” al club

El encuentro ofrece la degustación de seis platos, la mayoría de los cuales contienen fugu, acompañados de vino, sake, cerveza y champagne, al nada despreciable precio de 250 libras (288 euros), una cantidad que debe ser abonada en concepto de “donativo” al club, un requisito legal imprescindible que garantiza la privacidad del acto.