El nuevo acuerdo agrícola con Marruecos recientemente aprobado por el Parlamento Europeo, va a permitir, en la práctica, vía libre a la exportación masiva a Europa de frutas y hortalizas marroquíes, entre las que a los agricultores españoles preocupa particularmente el caso del tomate, un producto que podría ver seriamente afectadas sus ventas. Los agricultores […]

El nuevo acuerdo agrícola con Marruecos recientemente aprobado por el Parlamento Europeo, va a permitir, en la práctica, vía libre a la exportación masiva a Europa de frutas y hortalizas marroquíes, entre las que a los agricultores españoles preocupa particularmente el caso del tomate, un producto que podría ver seriamente afectadas sus ventas.

Los agricultores europeos ya han expresado su preocupación y decepción por la aprobación de este nuevo tratado. En concreto, el secretario general del Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas de la Unión Europea, Pekka Pesonen, denunciaba inmediatamente en un comunicado que el acuerdo «amenazará miles de empleos» en las zonas rurales de la UE, ya de por sí gravemente afectadas por la crisis y los recientes brotes epidémicos de eColi.

Pesonen subrayaba que el acuerdo con Marruecos permitirá la entrada a países europeos de unos “cupos de importación significativamente más elevados en comparación con el acuerdo anterior” para una serie de productos especialmente sensibles en nuestros mercados como es el caso de tomates, calabacines, pepinos, ajos, cítricos y fresas, aunque acogía favorablemente algunas mejoras legales introducidas en cuanto al sistema europeo de controles a las importaciones de Marruecos, que en su opinión eran ineficaces hasta el momento.

Hablan todas las partes

Sin embargo, el presidente de la Confederación Marroquí de la Agricultura y del Desarrollo Rural, Ahmed Uayach, en declaraciones recientes a la Cadena SER, aseguraba que «se ha impuesto la razón», destacando además que “la aprobación del acuerdo entre Marruecos y la Unión Europea es una noticia muy positiva que debe abrir una nueva página en la colaboración entre ambos».

Por su parte, los legisladores de la Eurocámara consideran que con la resolución aprobada -que reconoce a Marruecos como socio de especial interés para Europa y refuerza el comercio y la inversión en este país- se está apoyando el camino hacia democratización del sur del Mediterráneo, dotando a Marruecos de un papel clave en el desarrollo económico y la estabilidad política, a la vez que se abre un abanico de posibilidades de negocio para Europa y un importante ahorro, gracias a la suspensión arancelaria del 70% en los productos agrícolas y de pesca.