En verano, los expertos recomiendan seguir una alimentación ligera e hidratante, basada en alimentos con un alto contenido de agua, que ayude a combatir las altas temperaturas. Una dieta más rica en frutas, verduras y hortalizas, ya sea en forma de ensaladas, sopas frías o cremas, ayuda a conseguir este objetivo.

Estar bien hidratados es una recomendación general en cualquier época del año; sin embargo, en verano es aún más importante por las altas temperaturas a las que se expone nuestro organismo. Los expertos aconsejan beber mucho líquido, preferiblemente agua, y seguir una alimentación más rica en frutas, verduras y hortalizas y tomar alimentos y bebidas con alto contenido de agua: “Es importante seguir una alimentación centrada en verduras de temporada en forma de ensaladas, gazpachos, cremas frías o frutas como la sandía, el melón o el melocotón”, recomienda Diana Roig, responsable de nutrición en Knorr, recordando que la hidratación no solo se basa en beber mucho líquido, sino en seguir una alimentación adecuada.

Frutas y verduras de aperitivo. Las frutas, verduras y hortalizas pueden ser la base de un aperitivo saludable, ya que además de aportar nutrientes interesantes son alimentos que sacian de forma rápida por su alto contenido en agua. Un aperitivo a base de crudités de pepino o zanahoria, cortados en pequeñas porciones para consumirlos solos, con vinagreta, con humus, o con pasta de berenjena asada, por ejemplo.

Ensaladas, sopas frías y cremas de entrada. Las cremas y las ensaladas son opciones que presentan gran versatilidad en la cocina sobre todo en verano. Además de los tradicionales gazpachos y salmorejos existen muchas variedades de cremas de verduras, refrescantes y con alto contenido de agua. Se trata de recetas que ayudan a alcanzar gran parte del mínimo de 200 gramos de verduras y hortalizas diarios recomendados por nutricionistas a nivel mundial.

Además, pueden ser una buena opción para cenas refrescantes: tienen menor aporte calórico gracias a su elevado contenido en agua y ayudan a regular la ingesta energética de todo el día. Recetas fáciles de preparar como la sopa fría de pepino una hortaliza sin grasa, con bajo valor energético y rica en fibra o cremas preparadas para consumir en verano, como una Vichyssoise o una crema de tomate y Mascarpone.

Si se trata de ensaladas, las variedades son infinitas. Los amantes de la cocina oriental pueden optar por una ensalada oriental de pollo y frutos secos con aroma a lima, jengibre y cilantro; los más tradicionales se pueden decantar por una ensalada de patata con judías (con tomates cherry, aceitunas negras y queso fresco, por ejemplo). Si se busca sorprender a los invitados se puede preparar una ensalada de marisco y fruta para deleitar los paladares más sibaritas o una ensalada de pollo para los amantes del aguacate y el queso.

Comidas ligeras e hidratantes, y hábitos saludables. Las ensaladas o las cremas son recetas ideales que pueden ayudar a evitar una comida copiosa que produce sensación de pesadez o somnolencia que se agudiza en verano. En esta época del año, muchas personas optan intuitivamente por platos más ligeros debido a la falta de apetito que provoca el calor.

“La alimentación en verano debe ser fácil de digerir, y no conllevar una digestión pesada. Para ello las cocciones deben ser idealmente al vapor, hervido, en crema y prescindir de sofritos y cocciones complejas”, comenta la nutricionista Diana Roig

Es aconsejable asimismo completar una alimentación equilibrada a base de frutas y verduras con una ingesta adecuada de líquidos a lo largo del día: la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria recomienda entre 2 y 2,5 litros de agua al día. Junto con ello, es importante evitar la exposición prolongada al sol en horas de máxima radiación —de las doce del mediodía a las cuatro de la tarde— y evitar igualmente una actividad física extrema, para así disfrutar del verano y evitar los efectos más incómodos de las altas temperaturas.

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En verano, comidas ligeras e hidratantes
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Estar bien hidratados es una recomendación general en cualquier época del año; sin embargo, en verano es aún más importante por las altas temperaturas a las que se expone nuestro organismo.
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