Yolanda y Carolina García Viadero, dos mujeres que cuidan con mimo pero con paso firme una tierra, unas uvas, unos vinos… los de Bodega Valduero. Desde el primer momento decidieron que sus vinos debían resultar excelentes en todos los sentidos, para satisfacer y hacer disfrutar al consumidor: Yolanda, convencida de que una gran uva necesita […]

Yolanda y Carolina García Viadero, dos mujeres que cuidan con mimo pero con paso firme una tierra, unas uvas, unos vinos… los de Bodega Valduero. Desde el primer momento decidieron que sus vinos debían resultar excelentes en todos los sentidos, para satisfacer y hacer disfrutar al consumidor: Yolanda, convencida de que una gran uva necesita tiempo y cuidado para desarrollarse y dar lo mejor de sí; Carolina, luchando para que esos vinos dispongan de nuevos mercados donde abrirse camino.

Corría el año 1984 cuando Gregorio García Álvarez, padre de Yolanda y Carolina, adquirió una finca vinícola en el pequeño pueblo burgalés Gumiel de Mercado, a 16 kilómetros de Aranda de Duero, en el mismo corazón de la Ribera del Duero. Una zona por entonces con apenas media docena de bodegas, prácticamente desconocida para el gran público.

Tres años más tarde, Yolanda, ingeniero agrónomo, descubre la viticultura tradicional de la zona y la excepcional uva Tinto Fino que nacía de aquellas viñas, incorporándose a la bodega y asumiendo la dirección técnica. Al poco tiempo, su hermana Carolina se enamora también del proyecto y se une a éste haciéndose cargo de su desarrollo comercial.

El resultado es una gran bodega que hoy en día cuenta con más de 4.000 barricas de roble y con un millón de botellas descansando en tres túneles excavados bajo la montaña, hasta que el vino alcanza su punto óptimo de evolución. Una empresa consolidada que exporta sus vinos a más de 40 países de todo el mundo, el 55% de su facturación total, algo que en los tiempos que corren se convierte en una garantía de éxito.

Cuando fundasteis la bodega en los 80, los vinos de Ribera del Duero eran prácticamente desconocidos entre el gran público, algo que hoy en día, con el auge que han tomado, cuesta entender. ¿Cómo se produjo esa evolución de imagen?

Yolanda: Cuando nosotros empezamos, éramos ocho bodegas, ahora hay aproximadamente 160 bodegas. En aquellos momentos, el público sólo conocía el Rioja y era lo que se tenía como referencia en vino español. Pienso que nuestro éxito fue ligarnos a la viña, entender que cada vino es crianza, reserva, gran reserva, desde que nace. Que, cada año, la uva marca su peculiaridad desde el suelo, desde la viña. Los vinos de Ribera creo que aportaron un toque de color especial, un aroma afrutado que se convirtió en una alternativa a lo hasta entonces conocido, que caló rápidamente en el público.

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“Cada vino es Crianza, Reserva, Gran Reserva, desde que nace”

 

Os incorporáis las dos muy pronto a la bodega, con diferentes perfiles profesionales. ¿Resultado de la vocación de haber vivido el mundo del vino desde pequeñas, dentro de casa, o por necesidades de cambio generacional?

Yolanda: Cuando yo tenía 16 años probé un vino que me encantó. Enseguida lo vi claro. Fue pura vocación y saber aprovechar la oportunidad que el gran emprendedor nato, que es nuestro padre, nos estaba brindando.

¿Cuáles son, de niñas, vuestros primeros recuerdos, olores, sabores, que relacionáis con el vino?

Nuestro padre es de un pueblo de Burgos donde, por supuesto en verano, se pasaban buenos momentos en la Bodega, mientras que los niños merendábamos muchas veces pan mojado con vino. Nos gustaba el olor de la cuba, de la tierra.

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“España no es más que una provincia del mundo. La exportación que entonces era una opción, ahora es la salvación”

Bodegas Valduero es una de las primeras bodegas que apostó por la exportación. Hoy en día ¿eso significa la salvación, dado como está el mercado nacional?

Carolina: Es algo que ha sido siempre importantísimo para nosotras. España no es más que una provincia del mundo. La exportación que entonces era una opción, ahora es la salvación. Pero no se exporta de un día para otro. Nosotros, que fuimos de las primeras bodegas de la Ribera que decidimos exportar, llevamos muchos años luchando, estudiando otros mercados, adaptando formatos y tamaños a las necesidades existentes en otros países. En algún caso disponemos de una gama de nada menos que siete diferentes tamaños, desde la media botella de 37,5 cl hasta la de 15 litros, ‘Nabucodonosor’, equivalente a 20 botellas, un formato muy apreciado por el mercado asiático.

Y… ¿por qué está mal el mercado nacional? ¿Cómo es posible que en un país como España el consumo de vino caiga año tras año? ¿Quién lo está haciendo mal, los productores, los prescriptores, la legalidad respecto al alcohol…?

En los últimos 25 años, la calidad de los vinos españoles se ha multiplicado. También la variedad. Ello debiera de haber ayudado, pero los hábitos han cambiado, en gran parte por la intervención del Estado. Demasiadas prohibiciones… acompañadas de mensajes cursis y confusos.

Por otra parte, muchos prescriptores han hecho del vino algo complicado, han sobrevalorado vinos con mucho grado alcohólico, vinos que no son para disfrutar porque casi son sólidos y sólo son para un breve sorbo de cata.

¿No será que no sabemos vendernos, ni a nosotros mismos? Si los franceses han logrado que parezca bueno un vino como el Beaujolais y los italianos el Lambrusco, ¿cómo no logramos nosotros que se valoren nuestros infinitamente mejores vinos de cosecha?

Para vender algo, uno tiene que estar convencido tanto de la calidad como del precio. Ese es el binomio que funciona. Franceses e italianos son maestros en creérselo antes de salir de su casa a vender. Tenemos que creérnoslo más. Y por parte de la Administración, haría falta disponer de verdaderos especialistas que conozcan bien el producto que llevan entre manos y lo sepan valorar, una condición imprescindible para que entre todos, lo logremos vender bien.

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Un vino tradicional es tan bueno como uno biodinámico y la mayoría de las veces está más bueno”

¿Cómo valoráis la labor de los líderes de opinión, críticos, expertos? ¿No tenéis la impresión de que esas definiciones tan técnicas, tan reverenciales, a veces incluso casi místicas, con las que se habla de los vinos, en lugar de lograr un acercamiento popular lo que están consiguiendo es el efecto contrario, que parezca un producto poco menos que inalcanzable para muchos?

Y además son aburridas. Una crítica buena y una puntuación imparcial, siempre debe ser desde la cata ciega y la mayoría de los críticos no se atreven. Sería bueno hablar del vino de una manera más natural, más clara, para acercarlo al consumidor ya desde el primer contacto, no alejarlo con esa retórica compleja a la que nos acostumbran…

Yolanda, como enóloga ¿qué opinas de esa nueva tendencia tan en boga a favor de la elaboración de vinos naturales, sin coadyuvantes, los famosos vinos biodinámicos de Nicolás Joly?

Que es probable que tengan su público. Por experiencia, sé que es difícil llevar adelante un vino de esos. Lo de la influencia de la luna y esas teorías… no sé. Por otra parte, un vino hecho de manera honesta y tradicional es tan sano y natural como un vino biodinámico y, la mayoría de las veces además, está más bueno.

¿Hay algo que te gustaría hacer con un vino pero que no te atrevas a hacerlo porque consideres que el mercado todavía no está preparado?

Lo último que he hecho es un vino en el que se elijen sólo las mejores plantas de las mejores viñas que tenemos, y únicamente cogemos el mejor racimo de cada una de esas plantas elegidas… ¿Te imaginas? Es atreverse, con la que está cayendo, pero sé que tenemos clientes de Valduero que sabrán apreciarlo, aunque el precio sea elevado. En cualquier caso, nuestra vocación está muy enfocada hacia los vinos de calidad, a dejarles que envejezcan en bodega hasta que alcancen redondez y armonía. Ese ha sido siempre nuestro objetivo, que Valduero sea identificado como los mejores Reservas, y en ello hemos encaminado siempre nuestra línea de negocio.

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“Elegimos las mejores plantas de las mejores viñas. Y de ahí, el mejor racimo. Es atreverse, con la que está cayendo…”
 

En Bodega habéis reformado y actualizado las Galerías, las Cuevas, la Tenada… ¿es un principio de expansión horizontal hacia hotel, restaurante, museo…como están haciendo tantas otras bodegas? ¿Este tipo de salida es el equivalente a la que necesariamente están llevando a cabo los restaurantes de alta cocina con sus segundas marcas?

La verdad es que no, no lo es. No tenemos intención de dedicarnos a lo que se entiende por enoturismo. Valduero no está abierta al público en general pero sí en particular, y el que se acerca es para formar parte de la Bodega, en la exclusividad de la Membresía La Tenada, una vieja construcción de campo que aquí en Castilla se llama tenada, situada sobre o que hoy es la bodega, en la cima de la colina, en la que antiguamente se refugiaban durante la noche los pastores con el ganado y allí charlaban tranquilamente, acompañados de un buen vino.

En 2009, pensando en mantener esta tradición, decidimos reconstruirla para ofrecer a quien lo desee la posibilidad de compartir momentos y buena compañía en torno al vino. Allí tienen su barrica propia empresas, familias, artistas, escritores… Es un lugar de piedra y madera, cálido y muy relajante, desde donde además se disfruta del particular paisaje de la Ribera.

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“Ante la duda, chuletón, pero nos encanta probar. Viajamos bastante y somos disfrutonas”

Y en el plano personal ¿cuál es vuestra opinión y vuestros gustos respecto a la gastronomía actual y sus diferentes tendencias? ¿Tradicional, vanguardia, eco-cocina, productos de cercanía…? Simplificando ¿Chuletón o esferificación?

Ante la duda, chuletón, pero nos encanta probar. Hay que tener en cuenta que viajamos bastante y somos ‘disfrutonas’.

Si ahora mismo, en lugar de estar aquí hablando conmigo, pudierais, por arte de magia, estar comiendo/cenando en cualquier restaurante del mundo ¿en cuál os gustaría estar?

Yolanda: Yo en Shangai (claramente).

Carolina: Yo en cualquier parte del mundo me encuentro muy a gusto. Donde pueda probar una buena comida, pero si además puedo acompañarla de un Valduero…

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