La carne de conejo ha formado parte históricamente de la Dieta Mediterránea, reconocida por la OMS por sus beneficios para la salud y considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Su tradicional presencia en la alimentación de la Península Ibérica durante siglos ha hecho que haya sido un elemento imprescindible de nuestra tradición alimentaria, así como de nuestra cultura popular.

Sin embargo, resulta paradójico que, en una sociedad con una creciente preocupación por incluir en su día a día productos saludables, todos los parámetros de consumo de carne de conejo estén registrando una evolución negativa. Y es que, en apenas una década se ha pasado de un consumo, en el año 2008, de 63.872 toneladas, a las 56.049 toneladas consumidas en 2016. En este mismo periodo, la carne de conejo ingerida por habitante y año ha bajado desde los 1,46 kilos por habitante y año hasta los 1,27 kilos por habitante y año, según datos oficiales del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Carne de conejo en la cesta de la compra

Ante este preocupante escenario, las autoridades comunitarias han decidido unirse a la iniciativa puesta en marcha por INTERCUN, la Organización Interprofesional, para impulsar este sector. Se trata de un programa a tres años con una amplia batería de actuaciones creadas con un objetivo común: fomentar la presencia de la Carne de Conejo en la cesta de la compra.

“Son muchas las razones por las que la CHAFEA (Consumer, Health and Food Executive Agency, el Departamento europeo de consumidores, salud, agricultura y alimentación) ha apostado por un producto como el nuestro. Por un lado, se trata de una de las carnes más saludables para los consumidores, desde los más pequeños hasta los mayores. En una sociedad que ve como los problemas cardiovasculares, el sobrepeso y la obesidad, se han convertido en una pandemia, es donde carnes como la que elabora nuestro sector son más necesarias que nunca. De ahí que la Unión Europea haya hecho una apuesta importante para animar a los consumidores a redescubrir la carne de conejo, tanto en España como en Portugal”, comenta Mari Luz de Santos, directora gerente de la Interprofesional.

Carne de conejo en la cocina

Al tratarse de una carne con muy poca grasa y bajo contenido en sodio, se puede preparar para todos los miembros de la familia, tanto por los que tienen ganas de disfrutar sin complicaciones, pasando el mínimo tiempo en la cocina y sin necesidad de técnicas complejas, como para quienes apuestan por buscar algo más gastronómico.

De hecho, es una carne que se adapta perfectamente a un plato rápido, a un día de barbacoa, a la bolsa de comida para la oficina o al más selecto restaurante, con las múltiples recetas tradicionales que se han ido pasando de generación en generación, o con nuevas propuestas como, por ejemplo, un rico Churrasquito de conejo, un original Alambre de conejo, pimientos y cebollitas, o unos sabrosos Jamoncitos asados con chimichurri, entre otras muchas.

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Europa apuesta por la recuperación de la carne de conejo
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La carne de conejo ha formado parte históricamente de la Dieta Mediterránea, reconocida por la OMS por sus beneficios para la salud y considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
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