La gastronomía francesa ha sido desde siempre uno de los factores culturales más representativos de este país, además de suponer, sin duda, un claro atractivo turístico para sus visitantes. A partir de la reciente declaración por parte de la UNESCO de la cocina francesa como Patrimonio Intangible de la Humanidad, se han multiplicado las iniciativas, […]

La gastronomía francesa ha sido desde siempre uno de los factores culturales más representativos de este país, además de suponer, sin duda, un claro atractivo turístico para sus visitantes.

A partir de la reciente declaración por parte de la UNESCO de la cocina francesa como Patrimonio Intangible de la Humanidad, se han multiplicado las iniciativas, tanto por parte de organismos oficiales como de asociaciones de profesionales para conseguir elevar la imagen –algo deteriorada en los últimos años- de la gastronomía nacional y lograr que la alta cocina francesa sea más competitiva fuera de su país frente a la creciente amenaza de potencias gastronómicas que han conseguido comerles terreno en los últimos años, como es el caso de España y más recientemente los países nórdicos.

En este sentido y para celebrar la declaración de la UNESCO, las prestigiosas asociaciones Relais & Châteaux –de la que es presidente el español Jaume Tàpies- y Grandes Tables du Monde han organizado, como no podía ser de otro modo, una cena sin precedentes en la que han intervenido nada menos que 60 chefs internacionales, 72 maîtres o directores de sala, 22 sumilleres, 5.300 copas, más de 200 botellas de Champagne, 310 botellas de vino y 8.000 flores y plantas adornando las mesas.

La mejor cena, en un marco privilegiado

Apoyada por el propio presidente de la República, Nicolas Sarkozy, esta cena única ha tenido lugar en un marco también único, como es el la llamada Gallería de las Batallas, en el Palacio de Versalles.

Los 650 privilegiados invitados al acto, entre los que figuraban personalidades del mundo de la gastronomía y la restauración, de la política y de las artes plásticas, disfrutaron, además de la magnífica cena, de una interesante visita al palacio que durante tantos años ha sido residencia de los monarcas franceses.