Las flores en el Valle del Jerte anuncian cada año que dentro de pocas semanas llegan las primeras cerezas y picotas, jugosas y saludables. La floración de los cerezos no se produce siempre en las mismas fechas, sino que depende de las condiciones meteorológicas que haya durante el invierno, aunque lo normal es que se produzca durante los últimos diez días de marzo y los primeros de abril.

El Valle del Jerte, en el norte de Extremadura, es famoso por la floración de los cerezos en primavera. Un increíble espectáculo de más de un millón de árboles tiñendo de blanco las laderas del valle con sus flores anunciando que dentro de pocas semanas llegan las cerezas y picotas, jugosas y saludables.

La floración dura entre doce y catorce días y es un momento de celebración para toda la comarca que festeja la Fiesta del Cerezo en Flor declarada de Interés Turístico Nacional. Este año se desarrollará del 27 de marzo al 12 de abril en el Valle del Jerte. Esta fiesta se celebra desde hace ya más de cuarenta años como un momento de júbilo en el que el agricultor agradece y aplaude la inminente llegada de la próxima cosecha.

Tradición centenaria

Siguiendo una tradición familiar de siglos los cerezos se cultivan artesanalmente en bancales labrados en las altas montañas del Valle del Jerte, entre manantiales y aire puro. Sólo en un entorno único, con un microclima privilegiado, pueden cultivarse las mejores cerezas de España y la Picota del Jerte que es una variedad originaria del Valle.

Sólo hay cinco variedades certificadas con la Denominación de Origen Protegida. Cuatro de ellas pertenecientes al grupo de las Picotas del Jerte de características similares: Pico Limón Negro, Pico Negro, Pico Colorado y Ambrunés, esta última la más apreciada por ser la que más tiempo madura en el árbol al sol y por tanto es la más dulce, y la única variedad con pedúnculo llamada Navalinda.

Este tipo de cultivo abancalado, que se transmite de generación en generación, también repercute significativamente en la calidad y propiedades saludables de las cerezas y picotas, unos frutos que son fuente de salud puesto por su contenido: ocho vitaminas, hierro, magnesio y calcio, gran cantidad de antioxidantes y fibra, además de muy pocas calorías.

Sin rabito

Las Picotas del Jerte son las únicas que se desprenden del árbol sin rabito, pero hay más características que las diferencian del resto: su textura carnosa y más crujiente, su tamaño de un calibre de menor tamaño —desde los 22 a los 26 milímetros— y su sabor más dulce y su color. Su cultivo natural y su recogida y tratamiento tradicionales multiplican sus propiedades y permiten que lleguen a los mercados en el momento óptimo para el consumo.

Este producto cada vez está más demandado tanto en el mercado nacional como internacional, sobre todo en Alemania y en Reino Unido. El 60% de la producción de Picotas del Jerte se exporta.

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Flores que anuncian las primeras cerezas en el Valle del Jerte
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Las flores en el Valle del Jerte anuncian cada año que dentro de pocas semanas llegan las cerezas y picotas, jugosas y saludables.
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