Cada año, el último sábado del mes de julio, el municipio de Graus, en el Prepirineo oscense celebra la Fiesta de la Longaniza de Graus, declarada de Interés Turístico de Aragón, y que este año presenta su candidatura a Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Una gran fiesta en la que se asa la longaniza más larga del mundo — en 1996 se batió el Récord Guinness con una pieza de 505 metros y 339 kilogramos— sobre una parrilla de 25 metros cuadrados que se voltea con una grúa, y reparte más de 10 000 raciones entre los asistentes en una sola jornada. Detrás hay un engranaje humano que se activa cada año: expertos en tripa natural, embutidoras de la Asociación de Mujeres Sta. Águeda de Graus, parrilleros que montan la estructura, cocineros que calculan los tiempos del asado y el volteo con la grúa, repartidoras y decenas de voluntarios.
La longaniza de Graus
La longaniza de Graus es uno de los embutidos artesanos más singulares del Pirineo aragonés, con una tradición chacinera que en Graus se remonta a los registros del siglo XV.
Se elabora con tripa natural, paletilla de cerdo blanco y panceta, y tiene en el anís su firma aromática inconfundible, acompañado de hierbas del Pirineo —orégano, tomillo e hinojo— y especias cálidas como la pimienta, la nuez moscada y el clavo. Su rasgo más curioso es que no lleva pimentón, de modo que el tono rojizo que adquiere al asarse o freírse no procede de ningún colorante, sino de la caramelización natural de sus carnes magras de primera calidad.
Hoy la elaboran únicamente tres casas familiares —Embutidos Aventín, Embutidos Artesanos Melsa y Casa Maella—, que suman más de 170 años de oficio y que en 1990 se unieron en una asociación para proteger la marca y blindar la receta. Es, en esencia, un producto de pueblo elevado a categoría de patrimonio gastronómico: el sabor de la Ribagorza convertido en embutido.
La jornada incluye también un taller infantil de embutido, la inauguración del Longaniza Fest a cargo de un chef de vanguardia y la figura del Medidor de la Longaniza, encargado de revelar cuántos metros alcanzará la pieza gigante de este año.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
Cada último sábado de julio, el municipio oscense de Graus celebra la Fiesta de la Longaniza, declarada de Interés Turístico de Aragón. Durante esta jornada festiva, que aspira a ser de Interés Turístico Nacional, se asa con una grúa la longaniza más larga del mundo en una parrilla gigante, repartiendo más de 10 000 raciones. Este singular embutido artesanal destaca por su tradición desde el siglo XV, su aroma a anís y la ausencia de pimentón. Actualmente, tres familias locales protegen su receta tradicional y patrimonio gastronómico.



