Lo primero que debemos tener en cuenta es que el “tentenpié” que les ponemos a los niños para llevarse al cole y comérselo a media mañana no sustituye de ningún modo al desayuno, una comida muy importante que les ayuda a mantener un buen tono físico e intelectual, un mejor rendimiento escolar y un aporte […]

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el “tentenpié” que les ponemos a los niños para llevarse al cole y comérselo a media mañana no sustituye de ningún modo al desayuno, una comida muy importante que les ayuda a mantener un buen tono físico e intelectual, un mejor rendimiento escolar y un aporte nutricional para el resto del día, muy importante.

Cada vez más vamos sumándonos a esas estadísticas de otros países que hace años considerábamos impensables, pero la realidad es que cada día es más frecuente ver niños con sobrepeso y exceso de grasa corporal.

Este es un problema verdaderamente importante, sobre todo de cara al futuro de estos pequeños que pasados unos años tendrán muchas más posibilidades de desarrollar  enfermedades crónicas como la diabetes o problemas cardiovasculares, por no hablar de desajustes metabólicos. Además, el sobrepeso predispone a los niños a sufrir un mayor número de infecciones, lesiones ortopédicas y problemas psicológicos.

La insuficiente actividad física y el alto consumo de alimentos y bebidas de alta densidad energética son algunos de los factores que están agravando actualmente este continuo aumento en los índices de sobrepeso infantil.

Hábitos saludables…cuanto antes

Pensemos que el refrigerio escolar, como el resto de las comidas del día, debe colaborar a que los niños se acostumbren a desarrollar hábitos culinarios saludables sin que por ello, naturalmente, deje de resultarles una ingesta agradable. Esto último es fundamental de cara a evitar que los niños “pasen” de esta comida, regalándola a un compañero o tirándola a la basura directamente.

Con este planteamiento, veamos algunas sugerencias para disminuir la densidad energética o la concentración de calorías en esta importante comida de los escolares.

Programar el menú semanal

Lo primero, procure planificar anticipadamente un menú “de cole” para toda la semana. De este modo podrá hacer la compra con tiempo, evitando improvisaciones de última hora que suelen acabar con el abuso de alimentos preparados, de esos tan cómodos que llamamos “listos para llevar”.

Si les va a va a preparar algún tipo de sándwich, hágalo mejor con pan integral, para incrementar el aporte de fibra. Olvide las piezas de bollería industrial como croisants, mediasnoches, pan de leche, etc.

En lugar de embutidos y carnes frías, trate de utilizar pechuga de pollo o pavo, una carne mucho más baja en niveles de grasa y sal. Y si les gusta el queso, que sea fresco o con bajo contenido de grasa. Si recurre a los alimentos etiquetados como “light”, compruebe en su descripción de contenido que efectivamente lo es.

Por supuesto, evite las frituras, dulces y golosinas, de modo que tengan la sensación de que estos alimentos se comen únicamente como algo excepcional.

Todos los días, una pieza de fruta

Haga que se acostumbren a tomar todos los días al menos una pieza de fruta o algo de verdura fresca. Unas sencillas hojas de lechuga como parte del contenido de un sándwich ya suponen un buen avance. Si quiere ponerles un yogurt, siga el mismo criterio que con los quesos: que sea bajo en grasa y en este caso de azúcar.

En cuanto a la bebida, procure que se acostumbren al agua natural en lugar de los refrescos y zumos industrializados que siempre tienen un importante contenido de azúcar, por no hablar de elementos excitantes en el caso de las colas.