Las autoridades sanitarias alemanas han centrado la investigación sobre el brote epidémico alimentario causado por la bacteria E.coli en un restaurante de la ciudad de Lübeck, en la zona norte del país, que según todos los indicios podría aportar pistas válidas sobre el origen del brote, ya que se ha confirmado que 17 de las […]

Las autoridades sanitarias alemanas han centrado la investigación sobre el brote epidémico alimentario causado por la bacteria E.coli en un restaurante de la ciudad de Lübeck, en la zona norte del país, que según todos los indicios podría aportar pistas válidas sobre el origen del brote, ya que se ha confirmado que 17 de las personas afectadas por la enfermedad habían comido en ese establecimiento.

Expertos del Instituto de virológico Robert Koch de Berlín y del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos, al cargo de la investigación, se han trasladado a esa ciudad tratando de reunir evidencias para reconstruir la línea de propagación de la epidemia, puesto que las personas infectadas por la bacteria comieron allí entre el 12 y el 14 de mayo, unos días antes del inicio de la crisis.

Investigan la cadena de proveedores

El microbiólogo Werner Solbach, de la Clínica Universitaria de Lübeck, declaraba recientemente a un diario local: «El restaurante no tiene culpa ninguna, pero es posible que la cadena de proveedores pueda aportar el dato decisivo que ayude a determinar cómo entró en circulación el germen patógeno».

«Lo que llama la atención es que los enfermos formaban parte de diferentes grupos», indicaba el microbiólogo. Ocho daneses pertenecientes a un grupo que visitaba la ciudad, resultaron infectados. Lo mismo ocurrió en el caso de algunas mujeres, procedentes de diversas partes de Alemania, que asistían a un seminario y se encontraban en el local en la misma fecha que los daneses. Y también resultó infectado un niño del sur de Alemania, que se encontraba en los mismos días en el restaurante con motivo de una celebración familiar.

Al día de hoy, el número de enfermos sigue creciendo, con más de 2.000  personas infectadas o bajo sospecha de que pudieran estarlo, de las cuales 520 padecen el peligroso síndrome urémico hemolítico (SUH).