Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los bebes los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Asimismo, recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses y la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces.

Después de los seis primeros meses, el resto de alimentos deben ser introducidos de forma paulatina en su dieta. La primera etapa de la vida de un bebé es un periodo muy especial, tanto para él como los progenitores, y es sumamente importante para su posterior desarrollo.

En este sentido Elika, Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria detalla unas recomendaciones sobre la alimentación de los bebés que pueden ayudar a los padres y madres, aunque desde esta institución recalcan que, en todo caso, deben seguirse las pautas señaladas por el pediatra.

Leche materna

La leche materna contiene todos los nutrientes que un bebé necesita para su crecimiento y desarrollo durante los primeros seis meses de vida. La única excepción es la vitamina D, que debe ser recetada por su pediatra y suele ser administrada a través de un suplemento de gotas con vitamina D.

La primera leche que se produce es el calostro y su duración varía entre los dos y cinco días antes de que se empiece a producir la leche definitiva. Es importante la toma del calostro por el bebé ya que aporta sustancias inmunitarias frente a las enfermedades. La producción de leche en la madre es estimulada por el amamantamiento del bebé. En ocasiones, este primer momento necesita un periodo de tiempo para que se produzca de forma adecuada. Según la bibliografía científica, los niños que son alimentados con leche materna logran una mayor protección frente a las enfermedades.

Fórmulas para lactantes

Existen leches de fórmula (leche infantil) que proporcionan la energía y los nutrientes necesarios para los bebés. Las leches de fórmulas que están disponibles actualmente en el mercado están desarrolladas de tal manera que cubren necesidades similares a la leche materna.

Para cada periodo de crecimiento, existen fórmulas adaptadas a la edad del bebe (Iniciación, Continuación, etc.). Busque el asesoramiento de su pediatra para conocer qué tipo de leche y en qué forma debe suministrarla a su bebé. Nunca se debe utilizar la leche de animales (vaca, cabra, etc.) para sustituir la leche materna o las fórmulas para lactantes.

Alimentación complementaria

La edad recomendada para la introducción de la alimentación complementaria es entre los cuatro y los seis meses, pero dentro de ese intervalo puede variar de un niño a otro. El aprendizaje a la toma de alimentos diferentes a la leche debe realizarse de forma gradual. Los bebés se acostumbrarán a probar nuevas texturas, sabores, a comer desde una cuchara y a masticar.

De forma general es a partir del sexto mes cuando se comienza a acostumbrar al bebé a otro tipo de alimentos. Es importante continuar con la leche materna o de formula en esta primera etapa. Lo más importante, sobre todo al comienzo, es la consistencia del alimento a suministrar, que debe ser lo más blanda posible (purés, papillas). De esta manera se evitará que el niño o la niña se atraganten.

De forma orientativa, éstas podrían ser unas pautas de alimentación según el tipo de alimento y la edad del bebé aunque, de nuevo, siempre deben seguirse las recomendaciones del pediatra:

  • Cereales (a partir de 4-6 meses). Es habitual comenzar con cereales sin gluten. Es importante empezar con pequeñas cantidades de cereales e ir aumentado poco a poco las dosis. Al inicio se dan mezcladas con la leche en biberón y posteriormente se pueden administrar en papillas. Se recomienda no dar cereales con gluten antes de los 4 meses ni más tarde de los 7. Se debe evitar la miel y el cacao.
  • Frutas (+ de 6 meses). Se elegirán frutas maduras y/o cocidas previamente. Se empieza con una sola fruta y si se tolera bien, se añaden otras. El formato es en puré. Se comienza con manzanas, plátano, peras y se puede añadir zumo de naranja. No se debe añadir azúcar y no dar frutas tropicales (kiwi, piña) ni fresas ni melocotones o albaricoques hasta pasados los 12 meses, por posibles problemas de alergias.
  • Verduras (+ de 6 meses). Es recomendable empezar con una sola verdura cocida y si se tolera bien, se añaden otras (cocidas también). El formato es en puré. Se comienza con patatas, calabacín, puerro, zanahorias, judías verdes, etc. Se deben evitar verduras de hoja verde (acelgas, espinacas, etc.) y las que producen gases (coliflor, col, nabo).
  • Carne (+ de 6 meses). La carne debe estar cocinada, mezclada y triturada en el puré de verduras. Es recomendable empezar con una sola carne y si se tolera bien, se utiliza otra. Es mejor empezar con pollo o pavo, y luego vacuno, cordero y cerdo. Evitar en el primer año los productos cárnicos (jamón cocido, embutidos, etc.) por su contenido en sal y grasas.
  • Pescado (9 meses). El pescado debe estar bien cocinado, mezclado y triturado en el puré de verduras. Se puede empezar con el pescado blanco (merluza, gallo, lubina, etc.) y continuar posteriormente con pescado azul (anchoas, salmón, caballa, etc.). Se debe evitar los grandes peces depredadores (pez espada, tiburón, gran atún rojo…) hasta los tres años.
  • Lácteos (10 meses). Empezar con yogures naturales, y después también se puede dar queso fresco, requesón, etc. Evitar los yogures con sabores y los azucarados por su contenido en azúcar.
  • Yema de huevo (9 meses). Inicialmente se da la yema cocida, primero un cuarto, luego media y finalmente la yema entera. Se puede dar huevo entero a los 12 meses. No es aconsejable más de uno o dos huevos por semana.
  • Legumbres (11 meses). Se ofrecen en pequeñas cantidades porque algunos niños las digieren mal. Cuando se está haciendo el puré de verduras se puede añadir una pequeña cantidad de lentejas puestas en remojo la noche anterior, y se irá aumentando poco a poco la cantidad. El resto de las legumbres se introducen de forma progresiva.
A evitar durante el primer año

Los bebés pueden comer la mayoría de los alimentos que el resto de la familia come, pero existen ciertos alimentos que deben de evitarse, hasta que cumpla al menos 1 año.

  • Sal: Los bebés no están preparados fisiológicamente para regular adecuadamente su equilibrio salino. Cuando se prepare una comida para la familia, es importante separar el alimento destinado al bebé antes de proceder a su salado.
  • Azúcar: No es necesario para los bebés. El azúcar no aporta nada excepto calorías. No aporta ni vitaminas ni minerales. Se deben evitar yogures de sabores, galletas, mermeladas, helados y las bebidas azucaradas.
  • Miel: Su contenido en azucares es muy alto.
  • Frutos secos enteros, aceitunas, cerezas, caramelos: No deben darse frutos secos, aceitunas, cerezas, caramelos, hasta el tercer o cuarto año de vida por el peligro de asfixia.
  • Leche de vaca: No se debe dar leche de vaca en el primer año de vida porque puede producir problemas para la salud del bebé. Asimismo, nunca se debería dar ninguna leche que no esté pasteurizada ya que podría contener bacterias patógenas.
  • Algunos pescados y mariscos: Se deben evitar los grandes peces depredadores (pez espada, tiburón, gran atún rojo…) hasta los tres años ya que tienden a acumular mercurio. Asimismo, se debe evitar el consumo de algunos crustáceos (cangrejo, la cabeza y vísceras de las gambas, langostinos, etc.) por su contenido en cadmio.
  • Vegetales de hoja verde: Es recomendable esperar hasta que el bebé tenga más de un año para que pueda consumir ciertos vegetales de hojas verdes (acelgas, espinacas, lechugas, etc.) por su elevado contenido en nitratos.
  • Alimentos de origen animal crudos o poco hechos: Los cárnicos, pescados o huevos poco hechos pueden contener bacterias y provocar toxiinfecciones graves en los bebés.

 

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La alimentación de los bebés en el primer año
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Elika, Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria detalla unas recomendaciones sobre la alimentación de los bebes que pueden ayudar a los padres y madres.
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