La Comisión Europea ha publicado el Plan de Acción de Proteínas de la UE, un documento que establece una hoja de ruta integral para transformar el modelo agroalimentario continental.
Bajo el título Plan de Acción para la resiliencia, la autonomía estratégica y la sostenibilidad del sistema de proteínas de la UE, este documento estratégico responde directamente a una vulnerabilidad histórica del bloque: su profunda dependencia estructural de terceros países para el suministro de materias primas ricas en proteínas.
El sistema de proteínas de la Unión Europea
Y es que históricamente la Unión Europea ha mantenido una balanza comercial muy precaria en relación a las proteínas vegetales, especialmente las destinadas a la alimentación animal. De hecho, solo el 25.8 % de las proteínas provenientes de oleaginosas y cultivos proteicos se producen dentro de la UE, mientras que el resto debe cubrirse mediante importaciones masivas, principalmente de Brasil, Argentina y Estados Unidos, lo que expone al mercado europeo a riesgos geopolíticos, fluctuaciones de precios extremos y crisis logísticas en las cadenas de suministro globales.
Para evitar este problema, la Comisión Europea se ha fijado como objetivo elevar la cuota de producción interna de proteínas vegetales utilizadas en piensos animales en casi diez puntos porcentuales, del 25.8 % actual al 35 % para el año 2035, con tres grandes metas políticas: Autonomía estratégica —reducir la exposición del mercado de la carne y el lácteo europeo ante choques externos comerciales—, Resiliencia climática —fomentar cultivos que actúen de fijadores naturales de nitrógeno, como las leguminosas, disminuyendo la necesidad de fertilizantes químicos sintéticos— y Viabilidad económica rural, abriendo nichos de mercado competitivos y rentables para los agricultores europeos.
Puesta en marcha
Para que el plan sea viable, la Comisión plantea movilizar de forma masiva los fondos de la Política Agrícola Común (PAC), e insta a los Estados miembros a añadir incentivos específicos en sus Planes Estratégicos Nacionales, bien sea mediante las llamadas ayudas asociadas (pagos acoplados), o mediante ecorregímenes y medidas agroambientales.
En este sentido, el documento señala que la futura adhesión de Ucrania representará un impulso masivo para las capacidades productivas de la UE, permitiendo incorporar vastas extensiones de tierras óptimas para el cultivo de soja y girasol no modificados genéticamente.
Proteínas para la alimentación humana
Pero el plan de la Comisión no se limita a la alimentación de la ganadería, sino que aborda de lleno el consumo humano y las nuevas tendencias en este sentido, proponiendo fomentar activamente una dieta con mayor presencia de proteínas vegetales directas —legumbres, alternativas vegetales estructuradas— con menores costes ambientales y mayores beneficios para la salud pública.
Para ello propone dotar a los Estados de flexibilidad para aplicar incentivos fiscales, como tipos de IVA reducidos o superreducidos, a productos saludables y sostenibles basados en proteínas vegetales, buscando así mitigar la barrera del precio para el consumidor final y dinamizar la industria de la transformación alimentaria dentro del territorio europeo.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
La Comisión Europea ha lanzado un Plan de Acción de Proteínas para reducir su dependencia externa de materias primas, dado que solo produce el 25.8 % de sus necesidades vegetales. El objetivo es alcanzar el 35 % de producción interna para 2035, mejorando la autonomía estratégica, la resiliencia climática y la viabilidad rural. Para lograrlo, se movilizarán fondos de la PAC mediante ayudas asociadas y ecorregímenes. Asimismo, se destaca que la futura adhesión de Ucrania impulsará masivamente la capacidad productiva del bloque.



