La familia estadounidense compuesta por Chris y Cindy Burger y sus dos hijos, residentes en la localidad de Whitney del estado de Nueva York, llevan 20 años con la misma bolsa de basura –de papel marrón reciclable– y aún queda espacio libre para aguantar algún tiempo más. Los cuatro componentes de esta sorprendente familia apenas […]

La familia estadounidense compuesta por Chris y Cindy Burger y sus dos hijos, residentes en la localidad de Whitney del estado de Nueva York, llevan 20 años con la misma bolsa de basura –de papel marrón reciclable– y aún queda espacio libre para aguantar algún tiempo más. Los cuatro componentes de esta sorprendente familia apenas producen 340 gramos de desperdicios por persona y año.

Según publica huffingtonpost.com en un artículo firmado por Donna Beckwith, la filosofía personal de Chris parte del hecho de que «si metes algo en tu vida, eres responsable de ello. Si no deseas esa responsabilidad, no compres el producto» y añade “la responsabilidad no termina cuando sacas la basura a la calle”.

Todo comenzó en 1970, con el Día de la Tierra

Chris aclara que esta reducción en la producción de basura no ocurrió de la noche a la mañana. Tanto él como su esposa, Cindy, se sintieron muy afectados por la primera celebración en 1970 del Día de la Tierra. Mientras que muchas de las personas que estaban a su alrededor debatían sobre las responsabilidades del Gobierno o de las empresas, los Burguer pensaron en iniciar acciones individuales, decidiendo centrarse en dos puntos: el consumo de energía personal y su producción de residuos.

Cuando comenzaron a reciclar, no existía todavía ningún programa de este tipo en su condado. Llevaban las latas a una chatarrería y los envases de cristal a una fábrica de vidrio. Posteriormente ayudaron a crear y establecer un programa de reciclaje en el condado de Broome, al que pertenecen.

“Hágase a la idea de que no dispone de servicio de basura”

Los consejos de Chris incluyen comprar responsablemente: “Si usted no produce compost, comience a hacerlo ahora. Sea consciente de todos los envases que adquiere y hágase a la idea de que no dispone de servicio de basura. Sus opciones comenzarán a cambiar», asegura. “Si su condado no tiene un programa de reciclado específico, abogue por uno y ofrézcase como voluntario para ayudar, así formará parte de la solución”.

Dentro de la bolsa de basura de los Burguer, lo que uno esperaría encontrar principalmente sería, al menos, envases mixtos, pero sorprendentemente tampoco los hay. Cuando accidentalmente compran algo con este tipo de materiales, llaman al número telefónico de ayuda al consumidor que aparece en el paquete y preguntan cómo deben deshacerse de su envase, ya que no disponen de servicio de basura.

La bolsa parcialmente llena es un testimonio del compromiso que los Burguer adquirieron el Día de la Tierra en 1970. Chris asegura que «a diferencia de la mayoría de los hogares estadounidenses, mis hijos nunca tuvieron que sacar la basura cuando estaban creciendo. A cambio, probablemente heredarán el hábito».