Desde el origen de su nombre hasta cómo el ruido del bar influye en la percepción del sabor, pasando por el papel real de la espuma o un test definitivo para saber si una caña está bien tirada…

Son algunas de las curiosidades, secretos y anécdotas que desvelan desde Cerveceros de España —entidad que representa a la práctica totalidad de la producción de cerveza en nuestro país—, “unos datos 100 % contrastados por la ciencia, la historia y la sociología”, según aseguran desde esta entidad cervecera.

Curiosidades, secretos y anécdotas detrás de una caña

Por qué se llama caña a una cerveza de barril. El término proviene de la antigua jerga hostelera del siglo XIX, donde se denominaba coloquialmente caña al conducto metálico vertical por el que el líquido a presión ascendía desde los barriles hasta el grifo de la barra. Una palabra que la Real Academia Española (RAE) incorporó para definir el vaso cilíndrico, alto y estrecho.

El tamaño de la caña según la zona geográfica. El tamaño de la caña no es uniforme, sino un reflejo directo de la climatología y las costumbres locales. En el centro y sur peninsular, su volumen es de 200 ml, una medida calculada para garantizar que se consuma fría antes de que la temperatura ambiental la caliente. Sin embargo, en el norte una caña suele alcanzar los 350 ml y, sin embargo, en Castilla y León la medida es de 120 ml.

El verdadero papel de la espuma. La espuma en una cerveza no es decoración, sino que actúa como una tapa natural de seguridad que sella el vaso o la copa, un anillo protector de burbujas que no solo evita que el gas carbónico se escape, sino que funciona como un aislante térmico que mantiene la cerveza fría por más tiempo y retiene los aceites esenciales del lúpulo para que cada trago huela y sepa igual de fresco que el primero.

Por qué se moja el vaso con agua fría antes de servir. La costumbre de pulverizar agua fría en el interior del vaso antes de abrir el grifo no busca limpiar el vaso, sino preparar la copa para las leyes de la física: el agua fría elimina la electricidad estática del cristal, evitando que el gas se escape, iguala la temperatura del vidrio para que la cerveza no se caliente al entrar en contacto con él, y crea una película lubricante invisible que permite que el líquido se deslice con suavidad, permitiendo que la espuma se forme con la consistencia perfecta.

La socialización en torno a una cerveza, una tradición milenaria. En la Antigua Grecia, la palabra sympósion (συμπόσιον) significaba literalmente ‘beber juntos’. Eran eventos sociales muy populares entre los filósofos y la aristocracia griega donde los grandes pensadores, políticos y filósofos de la época se reunían para debatir mientras compartían cerveza diluida, una tradición milenaria que demuestra la socialización en torno a una bebida se ha dado desde siempre.

España, la cuna de la cerveza más antigua de Europa. Aunque solemos asociar la cerveza con los países del norte de Europa, los yacimientos arqueológicos demuestran que los restos de cerveza más antiguos de todo el continente europeo —entre el 5500 y el 4000 a.C. — se encontraron en la Cova de Can Sadurní, en Begues (Barcelona).

El test para saber si una cerveza está bien tirada. Al dibujo en el cristal, los anillos blancos y concéntricos de espuma que van quedando pegados al cristal de forma paralela, se le llama ‘encaje de Bruselas’, y delata si la cerveza está bien tirada, ya que solo se produce si el vaso ha sido lavado bien, libre de grasas o restos de jabón de lavavajillas que rompen la espuma, y si ha sido tirada con la presión y la técnica de grifo correctas.

El sonido ambiental puede cambiar el sabor de la caña. Una investigación de la Universidad de Oxford ha demostrado que el oído influye directamente en el gusto a través de la gastrofísica: un ambiente con música muy fuerte reduce nuestra capacidad de percibir el dulzor y el amargor de la cerveza, y las frecuencias agudas pueden potenciar las notas dulces, mientras que los sonidos graves acentúan su amargor, por lo que la música de fondo del establecimiento cambia químicamente la percepción de una caña.

El brindis contribuye a mejorar la experiencia cervecera. La ciencia ha demostrado que el cerebro disfruta mucho más de los alimentos cuando estimulamos todos los sentidos a la vez. Y el choque de copas en el brindis hace que los cinco sentidos se sincronicen al mismo tiempo, que el cerebro asocie el sabor de la caña al placer de la conexión humana.

 

INFORMACIÓN DE SÍNTESIS

El término caña proviene del conducto metálico del siglo XIX por donde subía la cerveza de barril. Su tamaño varía según la geografía española para adaptarse al clima: es menor en zonas cálidas para evitar que se caliente. Por su parte, la espuma actúa como tapa protectora, reteniendo el gas y los aromas. Mojar el vaso con agua fría elimina la electricidad estática y nivela la temperatura, garantizando un deslizamiento suave y una espuma con la consistencia perfecta. El sonido ambiental puede cambiar el sabor de la caña…

 

Resumen
Las curiosidades, secretos y anécdotas que hay detrás de una caña
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Las curiosidades, secretos y anécdotas que hay detrás de una caña
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Desde el origen de su nombre hasta cómo el ruido del bar influye en la percepción del sabor, pasando por el papel real de la espuma o un test definitivo para saber si una caña está bien tirada…
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