En el sector de manipulación de frutas y hortalizas se denomina como IV Gama a las frutas y hortalizas frescas, limpias, troceadas y envasadas, listas para su consumo, que suelen tener una fecha de caducidad en torno a los 7 días. Se trata de un  producto que mantiene sus propiedades naturales y frescas, con la […]

En el sector de manipulación de frutas y hortalizas se denomina como IV Gama a las frutas y hortalizas frescas, limpias, troceadas y envasadas, listas para su consumo, que suelen tener una fecha de caducidad en torno a los 7 días. Se trata de un  producto que mantiene sus propiedades naturales y frescas, con la diferencia de que ya viene lavado, troceado y envasado, y no incorpora ningún tipo de aditivo o conservante. Los productos IV Gama se envasan normalmente en bolsas, tarrinas o bandejas, comercializándose de forma individual y pueden incluir una sólo variedad o una mezcla de variedades y especies.

Estos alimentos se envasan en bandejas o bolsas especiales con un diseño característico que mezcla en un mismo formato diferentes tipos de hortalizas o frutas, estudiando la  forma de uso más práctica y cómoda para el consumidor.

Del total comercializado en España en 2010, alrededor de 200 millones de euros, 69,1 millones correspondieron a hortalizas y 1,5 millones de kilos a frutas. El incremento en hortalizas de IV Gama en 2010 con relación al año anterior fue del 6% y en frutas fue del 9,5%, el 81% a través de la distribución y el 19% destinado directamente a negocios de restauración.

Signos de madurez para la nueva oferta

Estas cifras suponen un importante incremento en volumen del 6% con relación a 2009. Sin embargo, el aumento en cuanto a facturación en el mismo período ha sido de tan solo un 1%, un dato que confirma una clara tendencia a la reducción del precio medio de venta por kilogramo, en definitiva un signo de madurez del mercado, que cada día acepta con más interés  este tipo de oferta.

En España, la IV Gama de horatalizas y frutas fue introducida en los años 80, concretamente en Navarra donde se instaló una fábrica de procesado. Desde entonces, este tipo de productos han ido teniendo poco a poco más importancia en nuestro país, debido a los notables cambios producidos en el estilo de vida, la incorporación de la mujer al mundo laboral, las prisas y la cada vez menor disponibilidad de tiempo para dedicar a la preparación de las comidas en el propio hogar.