La nueva obligación de desembarque de la Unión Europea, que se está introduciendo paulatinamente hasta ser efectiva en 2019, pondrá fin a las devoluciones al mar de pescado comercializable. Esta práctica es nefasta para las poblaciones de peces y para el entorno marino, así como costosa para los pescadores.

Los descartes se solían producir cuando los pescadores capturaban accidentalmente pescado para el que no tenían cuota, pescado dañado o menos rentable, o pescado por debajo de la talla reglamentaria que no podían vender. Para permitir que los pescadores se adapten al cambio, la UE ha introducido la obligación de desembarque paulatinamente entre 2015 y 2019 para toda la pesca comercial y se aplica pesquería por pesquería.

Bajo este escenario, el pasado miércoles se reunió la Mesa Estatal para la Eliminación de los Descartes, en la que se analizaron los retos que quedan por afrontar en la última fase antes de la entrada en vigor de la obligación de desembarque para todas las flotas y todas las especies con TAC y cuotas en el caso del Atlántico, y con talla mínima de referencia para la conservación en el caso del Mediterráneo.

La aplicación total de la obligación de desembarque

En la reunión se planteó la necesidad de buscar soluciones, entre todos, a los problemas que pueden darse de cara a la aplicación total de la obligación de desembarque para ciertas especies que han venido a llamarse las especies estrangulamiento, de forma que no se limite la actividad de la flota y se disponga de mecanismos para cubrir las capturas que antes se descartaban y que a partir de 2019 deberán traerse a puerto en cumplimiento de esta normativa.

En este sentido, el secretario general de Pesca, Alberto López-Asenjo, destacó los retos que se plantean y la necesaria implicación de todos y cada uno de los agentes afectados, administraciones, científicos y el propio sector afectado y la importancia del trabajo coordinado para dar soluciones óptimas a los problemas que puede generar la obligación de desembarque, siendo consciente de la preocupación de todos por encontrar soluciones que permitan a la flota seguir trabajando de forma sostenible.

También resaltó los numerosos pasos ya dados y el trabajo que se ha venido desarrollando desde hace años en la preparación de esta entrada en vigor. Un camino que no ha sido fácil y que exigirá seguir invirtiendo en mejorar el sistema, realizando nuevos estudios, haciendo cambios en los sistemas de gestión de las cuotas actuales, o explorando mejoras tecnológicas que permitan una mayor selectividad y por lo tanto eficiencia de las flotas.

Tras el debate mantenido, se tomó nota de las propuestas y necesidades aportadas, para analizar su viabilidad, con el objetivo de ponerlas en común con los grupos regionales europeos, marco en el que se tendrá que llegar a los acuerdos necesarios para su aplicación definitiva.

Resumen
Los retos de la flota española ante la próxima ‘obligación de desembarque’
Título
Los retos de la flota española ante la próxima ‘obligación de desembarque’
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La nueva obligación de desembarque de la UE pondrá fin a las devoluciones al mar de pescado comercializable, práctica nefasta para las poblaciones de peces, para el entorno marino, y costosa para los pescadores.
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