El Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), perteneciente a la red pública de la Comunidad, ha estrenado una nueva unidad multidisciplinar para tratar los trastornos de la deglución, la Unidad de Disfagia Orofaríngea, que desde su puesta en marcha ha atendido ya a 800 pacientes con dificultad para tragar alimentos. La […]

El Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), perteneciente a la red pública de la Comunidad, ha estrenado una nueva unidad multidisciplinar para tratar los trastornos de la deglución, la Unidad de Disfagia Orofaríngea, que desde su puesta en marcha ha atendido ya a 800 pacientes con dificultad para tragar alimentos.

La unidad la forman los servicios de Otorrinolaringología (ORL), Endocrinología y Nutrición, y Rehabilitación. Este sistema organizativo multidisciplinar permite plantear perspectivas comunes que reduzcan las graves consecuencias de la disfagia y facilita un diagnóstico precoz que disminuye las complicaciones severas y reduce la mortalidad. De este modo el paciente puede ser evaluado de forma integral en el mismo día por profesionales de los tres servicios, evitándole desplazamientos innecesarios al hospital. 

Un síntoma, no una enfermedad

La disfagia orofaríngea no es una enfermedad sino un síntoma que aparece en el curso de diversas enfermedades que causan alteraciones estructurales o funcionales que provocan un debilitamiento de la musculatura oral, faríngea o laríngea y producen alteración de su funcionamiento. Sus consecuencias son alteraciones en la eficacia de la alimentación que impiden una correcta nutrición e hidratación y alteraciones en la seguridad, condicionando la presencia de infecciones respiratorias por el paso del alimento, los líquidos o la saliva a la vía respiratoria, pudiendo ser causa de muerte.

Las enfermedades que con más frecuencia se asocian a la disfagia son las neurológicas y las derivadas de los tratamientos de los cánceres de cabeza y cuello, además de la demencia o deterioro cognitivo. Su prevalencia es muy elevada: cursa en el 15% de las personas mayores de 65 años, que puede llegar al 40% cuando los ancianos están institucionalizados, en el 47% de los casos de accidente cerebro vascular, en el 25% de los pacientes con daño cerebral traumático, 52% de casos de Parkinson, 60% de los pacientes con esclerosis múltiple y hasta el 90% de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica. Las demencias también cursan con disfagia, que está presente en el 80% de los pacientes con Alzheimer. 

Los síntomas principales de sospecha son la existencia de tos o atragantamiento durante la comida. Los pacientes con estas patologías de base no le dan importancia al hecho de toser o atragantarse mientras comen, y no lo comentan en sus consultas médicas. Es fundamental que los cuidadores informen a los profesionales sanitarios de cualquier sospecha de este síntoma por la grave implicación en la salud del paciente.

La importancia del diagnóstico precoz

En el Hospital Universitario Príncipe de Asturias el estudio y tratamiento de este síntoma se realiza con un abordaje integral en consultas externas y en hospitalización por parte de los servicios asistenciales que atienden la enfermedad de base hasta llegar a la Unidad de Disfagia Orofaríngea. Para su diagnóstico y tratamiento se necesita una evaluación clínica y estudios complementarios, como el test clínico de volumen-viscosidad, la videoendoscopia de la deglución y la videofluoroscopia.

Los pacientes no hospitalizados con sospecha de disfagia orofaríngea derivados por los distintos servicios del centro son valorados en consultas externas del servicio de Rehabilitación donde se evalúan los síntomas y se analizan los signos de las posibles enfermedades causales (alteraciones neuromotoras, cognitivas, perceptivas, de comunicación), el entorno social, el soporte familiar y medidas de cribado de estado nutricional.

El servicio de ORL realiza el diagnóstico que permite determinar la gravedad del problema de deglución y decidir si el paciente se puede alimentar por vía oral sin tener complicaciones. Con las pruebas de la videoendoscopia de la deglución y la videofluoroscopia también se estudia la necesidad de hacer cambios en la dieta, o si en aquellos casos más severos el paciente necesitará alimentarse mediante una sonda por nariz o colocada directamente en el estómago.

La presencia de alteraciones de la eficacia de la deglución implica que existe un debilitamiento en la musculatura que interviene en este proceso, lo que hace que el paciente no sea capaz de tragar de forma adecuada la cantidad mínima de alimento que precisa todos los días, aumentando las posibilidades de sufrir desnutrición y/o deshidratación.

Tratamiento multidisciplinar 

Una vez confirmado el diagnóstico, se planifica el tratamiento para una nutrición e hidratación seguras que evite que el alimento o líquidos se introduzcan en la vía aérea y que cumpla los requerimientos de nutrición e hidratación. Si el paciente no puede mantener una alimentación por boca se plantea la nutrición por la vía enteral a través de una sonda nasogástrica o de una sonda directamente al estómago y en estos casos el Servicio de Endocrinología y Nutrición establece un tratamiento de soporte nutricional especializado para cada paciente.

Si el paciente puede alimentarse por boca el tratamiento puede consistir en una o varias de estas medidas: normas y recomendaciones para que se alimente de una forma segura, modificación de la textura y variedad o cantidad de los alimentos y un tratamiento rehabilitador.

El tratamiento rehabilitador se realiza en la Unidad de Logopedia del Servicio de Rehabilitación y consiste en enseñar al paciente ejercicios, maniobras y posturas que fortalezcan los músculos que intervienen en la deglución y evitan el paso del alimento a la vía aérea. Los logopedas enseñan, al paciente y a sus familiares, técnicas y recomendaciones de higiene postural durante la alimentación para lograr una ingesta segura. Las medidas de rehabilitación se completan, si es necesario, con tratamientos en las unidades de Fisioterapia o Terapia Ocupacional.

Los pacientes con disfagia orofaríngea reciben una serie de pautas nutricionales personalizadas, que elabora el Servicio de Endocrinología y Nutrición, para evitar los problemas de atragantamiento y de aspiración durante la comida. En el caso de dificultad para tragar líquidos, se recomienda espesarlos hasta lograr la consistencia tolerada (néctar o puding). Se deben evitar alimentos con dobles texturas (arroz con leche) o alimentos que se desmenucen o se hagan pastosos en la boca (pan de molde o croquetas) así como alimentos secos que puedan irritar la boca (frutos secos o pan tostado) y optar por triturarlos una vez cocinados para lograr la consistencia adecuada.

La implicación del entorno familiar es imprescindible cuando se pauta una modificación de la pauta alimentaria, y es especialmente importante en el caso de pacientes ancianos, dependientes o con demencias.


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