En la jornada de conclusión de la cumbre gastronómica Madrid Fusión 2011, el chef italiano Massimo Bottura, al frente del restaurante Osteria Francescana, en Módena, Italia, que ocupa el sexto lugar en la prestigiosa lista S.Pelegrino de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, aprovechó su charla para hacer un avance sobre sus planes para el […]

En la jornada de conclusión de la cumbre gastronómica Madrid Fusión 2011, el chef italiano Massimo Bottura, al frente del restaurante Osteria Francescana, en Módena, Italia, que ocupa el sexto lugar en la prestigiosa lista S.Pelegrino de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, aprovechó su charla para hacer un avance sobre sus planes para el futuro.

“He decidido cambiar de rumbo” explicaba Massimo Bottura, “quitar la parte técnica, profundizar en la parte emocional, mover los focos de mí hacia los que trabajan conmigo, a los campesinos, a los que han estado a mi lado a lo largo de todos estos años y que todavía están, que me inspiran y me ayudan a acortar las distancias entre la tierra y mi cocina. Ayudándoles sigo avivando día tras día mi relación con ellos, les ayudo a vivir y a crecer, a hacer que sus raíces crezcan para que el viento no se los lleve”.

“La gente no entendía nada”

Massimo Bottura, que se encuentra sometido a multitud de campañas de acoso y descrédito por parte de la crítica de su país y al que se ha llegado a acusar de que su cocina podría contener elementos venenosos -algo similar a los comentarios vertidos por Santi Santamaría sobre la cocina de Ferran Adrià- reconocía en su charla: “Habíamos llegado a un punto en el que la gente no entendía nada, un punto de confusión total. De la confusión hay que pasar enseguida a la reflexión, a la aclaración, hay que entrar dentro de nuestros corazones, entender dónde estamos, quiénes somos y dónde queremos ir”.