Un invernadero solar es una estructura cerrada cubierta por plásticos, a través de los cuales inciden los rayos del sol, dejando pasar la luz necesaria para que las plantas mantengan la temperatura adecuada para su desarrollo en los meses de invierno, en un proceso en el que las plantas producen nutrientes a partir del CO2 que absorben del aire y liberan cantidades ingentes de oxígeno a la atmósfera.

Una producción de frutas y hortalizas que el los invernaderos solares del sur de España está en constante evolución para responder a los cambiantes gustos y necesidades de los consumidores, desde los que buscan exclusividad y productos gourmet, a los clientes singles, los que demandan tentempiés saludables y listos para consumir, los que exploran nuevas variedades para enriquecer sus platos o los que se preocupan por una producción sostenible desde un punto de vista laboral o medioambiental.

Nuevos hábitos, nuevas frutas y hortalizas

Y, para ello, desde la iniciativa europea Cute Solar se ha realizado el informe Los invernaderos solares ante los nuevos hábitos de consumo, en el que se abordan las principales tendencias del consumidor y cómo los invernaderos solares han sabido adaptarse a estos nuevos nichos de mercado. Las principales conclusiones son:

Productos gourmet y exclusivos. El producto premium está cada vez está más presente en la cesta de la compra de los españoles, de hecho, la venta de productos gourmet a través de Internet ha crecido por encima del 50 %. Los invernaderos se han adaptado a esa tendencia y producen, por ejemplo, hortalizas premium como el tomate RAF, pimientos chocolate o flores de calabacín, entre otras.

Productos minis como snack saludable. Como respuesta a la preocupación por tener una alimentación saludable, durante los últimos años se están cultivando hortalizas baby, utilizadas como snacks: tomates cherry, pepinos snack, berenjena mini o el pimiento sweet bite.

Alimentos que se adaptan a los hogares unipersonales. Casi 5 millones de personas viven solas en España y el número de hogares unipersonales no deja de crecer año tras año. La inquietud creciente por evitar el desperdicio alimentario ha motivado que los productores se hayan preocupado por reducir el tamaño de las frutas de gran calibre como es el caso de la sandía o el melón, para aligerar su consumo.

Nuevas variedades para nuevos gustos. Las casas de semillas y agricultores trabajan constantemente para buscar nuevas variedades que sorprendan a los consumidores, tanto por su sabor como por su tamaño, color, aroma o textura, un largo proceso de selección que puede alargarse 7 u 8 años, y solo un pequeño porcentaje consigue alcanzar el estatus de variedad comercial.

Alimentos más cómodos y prácticos. El ritmo ajetreado que llevamos ha impulsado la producción de alimentos que sean más rápidos, prácticos y fáciles de consumir, como la sandía sin pepitas o las crudités de verdura cortadas y listas para su consumo, pero que conserven intactas todas sus propiedades y frescura.

Productos respetuosos con el medioambiente y con las personas. Los cultivos en los invernaderos del sur de Europa se caracterizan por un uso sostenible de los recursos hídricos mediante una agricultura de precisión, reciclan el 95 % de los plásticos utilizados y son líderes en el mundo en la aplicación de técnicas de control biológico para el control de plagas.

Resumen
Nuevos hábitos de consumo, nuevas frutas y hortalizas de invernadero
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Nuevos hábitos de consumo, nuevas frutas y hortalizas de invernadero
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Los invernaderos solares del sur de España están en constante evolución para responder a los cambiantes gustos y necesidades de los consumidores, desde los que buscan exclusividad y productos gourmet, a los clientes singles, los que demandan tentempiés saludables y listos para consumir...
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