Este pasado lunes, 17 de febrero, se celebraba en la ciudad italiana de Milán Slow Food For Africa, un evento organizado por la organización internacional para relanzar oficialmente el proyecto Mil huertos en África, una iniciativa que desde su inicio en 2010 ha logrado materializar mil huertos sostenibles en escuelas, pueblos y periferias de ciudades […]
Este pasado lunes, 17 de febrero, se celebraba en la ciudad italiana de Milán Slow Food For Africa, un evento organizado por la organización internacional para relanzar oficialmente el proyecto Mil huertos en África, una iniciativa que desde su inicio en 2010 ha logrado materializar mil huertos sostenibles en escuelas, pueblos y periferias de ciudades de 26 países africanos.
Ahora, el siguiente objetivo es alcanzar los diez mil huertos a través de este proyecto que fue concebido para permitir a las comunidades autóctonas crecer y consumir alimentos locales y frescos, y para salvaguardar y promover los saberes y las técnicas tradicionales como elemento clave para el logro de la soberanía y de la seguridad alimentarias.
El nuevo objetivo supone un importante desafío para Slow Food y es una forma de contribuir al Año Internacional de la Agricultura Familiar —así ha sido designado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2014— y de formar un nuevo liderazgo en los diferentes países africanos y apoyar a la población local ante el reto de liberar a su propio continente del hambre.
En este sentido, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, expresaba con su presencia en el acto su apoyo al proyecto, afirmando en su discurso: “Diez mil huertos permitirán el aumento de la producción de alimentos y la disponibilidad de productos locales, favorecerán la diversificación de los regímenes alimentarios y la capacidad por parte de la población local de nutrirse de manera sostenible. Con esta combinación ganadora de huertos y jóvenes, tenemos la posibilidad de aumentar la seguridad alimentaria a través de la producción local de alimentos genuínos”.
Por su parte, el presidente de Slow Food, Carlo Petrini, subrayaba que “el proyecto de los huertos no pretende representar un gesto de caridad, sino que es más bien una restitución de aquello que pertenece a las poblaciones africanas. Trabajando en su realización se afrontarán también otros problemas que nos implican a todos: hambre, contaminación y land grabbing”.
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